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LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR M MIGO Pérez Zúñig- a: puesto que los señores académicos no lo hacen, entiendo que tú y j- o is M debemos ir arreglando nuestro imperfecto idioma. Si el castellano tiene mucho de gringo, cúlpese, en gran parte, á las partículas y raíces heredadas del griego j del latín, y que aún conservamos y consentimos. Y si no, fíjate; La raíz griega tipo dicen que signiiica cadaUo, como en hzpo- pótavao, kipoáromo, etc. etc. y sin embargo, ni la ley h potecaria tiene que ver con la caballería, ni en las inyecciones A? odérmicas se inyectan caballos, ni creo que nadie tenga caballo por el mero hecho de tener Afpo después de comer. In ó Iin, antepuestas, indican negación, como en decente, posible; luego z ízsolación será la enfermedad adquirida por falta de sol ó por haber estado mucho tiempo á la sombra; é preso, el que no está preso. Epi, otra cosita heredada de las lenguas muertas, significa encima ó sobre; en efecto: í? í dermis, encima de la dermis ó piel; está bien; pero epi xaraa no significa encima de la grama, ni ¡sodio encina del sodio, ni epicevio encima de lo que J O ceno. Equi, indica igualdad, como en cqziiíiaá, eqzalátero, equinoccio; pero Mzvocación no significa igualdad de vocaciones, ni eqitipa es, varios pajes iguales. Bi, del latín, dos; enal, dos años, -5 cornio, con dos cuernos; luego bigotera debiera significar dos goteras; fasiesto, el que duerme dos veces la siesta, y bigamo, dos gamos. Tri, del latín, tres; como en ¿r ángulo y tricolor; de donde se desprende que triaeo quiere decir fres neos, y tribti, hacer el bu tres veces. i? c, además de ser la segunda nota de la escala musical, indica repetición, como en rdamer, recoser, etcétera; pero el comer repollo, ¿significa comer pollo repetidamente? R iüaño, ¿es bañarse una y otra vez? SOTM significa mitad, como en semicírcxílo; de aquí que íc raznarista parezca sei una persona con media nariz. Agri, del latín, significa campo. Muy bien; luego agriAvlce querrá decir campo dulce: no, señor, ahí el agri es contracción de agrio; de manera que agrícola indicará cola agria; tampoco: ahora es cuando el agri itxáica campo. Ya ves, amigo Zúñiga, el galimatías armado por las raíces de las lenguas muertas. Otro defecto que ha de corregirse es la falta de igualdad en la manera de construir las palabras; por ejemplo: la acción de abordar se llama abordaje; por lo tanto, á la acción de salvar deberíamos llamarla salvaje, y al acto de- püner forros á una prenda de vestir, forraje; así tendríamos el idioma construido con equidad y aseo. I as palabras compuestas deben desaparecer, porque indican pobreza del idioma; sólo deben permitirse los apellidos compuestos, para lenitivo de los que se avergüenzan de llamarse López, Gómez ó García á secas; propongo, pues, que, en las vías férreas, los guardafrenos se llamen frenólogos, y los guarda agujas, alfileteros. ¿Y en las palabras técnicas? ¡Qué modo de disparatar! Comprendo que á un perito agrónomo afiliado al partido de Nocedal se le llame peritoneo, pero no á la membrana que recubre el vientre, la cual no tiene relación alguna con el partido carlista. Llaman, también, cavidad torácica á una parte del cuerpo que no contiene toro alguno; tal denominación conviene mejor para el chiquero de la Plaza de Toros, y dejar la de chiquero para la Inclusa, que es donde verdaderamente están los chicos. ¿Qiié tienen que ver las enfermedades cardiacas con los cardos ni con los cuatro puntos cardinales? ¿Por qué llamar topograiia á una asignatura que no puede estudiar ninguno que sea algo topo? ¿A qué dar el nombre de írz; j- onometría á lo que ni remotamente se relaciona con el trigo? ¿En qué tratado de estereotomía se habla de las esteras? Por una anomalía semejante á las anteriores, he creído hasta hace poco que la cxrcvCiaciórr fiduciaria era la circulación de los fideos. Para evitar falsas interpretaciones como esa, debemos llamar: Budista, al fabricante de budines; Cerdo, al natural de Cerdeña; corzo, al de Córcega; percherón, al del barrio del Perchel, de M á l a g a monacal, al de Monaco; ru- ¡niante, al de Rumania; oportu- no, al de Oporto; rifeño, al que vende décimos para la rifa, y de ningún modo lotero, á no ser que descienda de Lhot en línea recta; mitología debe ser la fabricación de mitones, y mitólogo, el que los use. No debe llamarse museo á ningún gabinete de ciencia ó arte, salvo el caso de que en ellos se juegue al mus ó de que esté invadido por las musarañas. Cuando haya necesidad de unir dos palabras para formar una nueva, se hará con elegancia, desvaneciendo una palabra en la otra, como pasan de uno á otro los colores del arco iris; así, por ejemplo, la herramienta con que se clavan los clavos p u e d e l l a m a r s e cónclave; el anillo del Cardenal, cardenillo, y el teSaco iabano, tábano. Por hoy terminaré señalando la conveniencia de variar los tieijipos del verbo vivir, pues en una nación como ésta donde de contintio oímos ¡Viva la libertad! ¡Viva la democracia! ¡Viva la Repiiblica! es de muy mal efecto oír por calles y plazas- ¡viva, la merluza, viva! -y puedan creer los extranjeros que damos vivas á las merluzas que cogemos. M E L I T Ó N GONZÁLEZ