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yñy i C ígcrio Üan ílcr fs d aiifor 5 íl admirable (íf! Clcsccniíimicnlo 5 e la Cnizü, aiya reproOufíion, liccha Sirccfamcnlc Se una fiiclísinia copia fiíl original rjuc exislc en (fía riS, constihiví el principal asunto 5 í csíe númfro, Csíe niaSro es la obra maestra 6 c su autor, quien cslaba lan encariñado con el, que k su propia mano tii o Ires repeticiones: Sos 5 e ellas tiay ín 6 spaña, una en el ÍRuseo Sel Praío y otra en el íllonaslerio Sel 6 síorÍal DaciSo en Cournay por los anos k 1350, Rogerio Üan Oer lüeySen ingresó como aprendiz en el gremio Se los pinlores Se su ciuSaS natal en 1426: seis años estuSió bajo la dirección Sé) maestro Roberto Caupín, y en 1432 fué aSmitiSo como maestro, Sespués Se sufrir las pruebas V exámenes á que ios gremios sujetaban á sus inSíviSuos. Conoció por entonces al famoso lan Úan CycH, quien á la sazón pintaba el cuaSro Sel CorSero míslícoj arquetipo Se la escueta Se l rujas. Rogerio üan Ser WeySen, sin tlegar á la unción mística Sel maestro üan iyiK es más fiumano que él y liene una noción menos simélrica é inocente Se la composición pictórica, n este cuaSro Sel OescenSimienlo Se la Cruj que muclios críticos consiSeran el mejor Se toSos los suyoSi tía agrupaSo las figuras con relativa liabiliSaS, Sentro Se las líneas obligadas Se un retablo y sin faltar á los cánones Se la escuela- Pero si en esto no sobresale ningún pintor Sel siglo Xy, en cambio naSU auentaja S üan Ger iycySen en el sentimiento que reflejan las figuras, en la verSaS Iiumana Sel Solor que sus rostros anuncian, ni tampoco en la ¡rm nía y belleza Sel coloríSo, que hace Se este cuaSro una vcrSaSera joya.