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LiL ÜXJaK; KM FJL RÍ 3 Oid hablar á la artista: uBiiíRA querido encontrarla en su silen- -En cada nueva obra- -dice ájoseph Galtier, cioso palacio veneciano, allá en. el fondo de un calíale pequeño, un día de reposo, lo que veo es el porvenir, la obra futura. Mi dede recuerdos y de melancolía. Su voz seo es que el éxito sea en mí siempre un aliento íntima, no la que oímos en el teatro, sino la otra, para la producción de más arte. Lo que me encanla de todas las intimidades, debe ser de una. armo- ta es lo que todavía no existe. Para lograr algo es niosa tristeza; y en sus gestos personales debe de indispensable someterse á una rigurosa disciplihaber, cuando se trata de evocar sensaciones na. La inspiración no existe. Nuestra personalidad muertas, una dulzura contrita. Pero ya que no ha nos da elementos, pero es necesario disciplinarlos. podido ser en la laguna callada, prefiero que sea ¡Cuánto trabajo, cuánto estudio, cuánto esfuerzo en este ruidoso bulevar. Allá hubiera visto á la para crear un personaje! Estas palabras no son sino la expresión de la mujer que h a vivido, aquí veo á la mujer que v a vida personal de á v i v i r Porque la gran a r t i s t a para e s t a actriz Todo en ella es que tiene como labor y con, stand i v i s a la frase cia. D e s d e que annunziana ó rellegó á París, lenovarse ó morir jos de correr en cada nueva orienbusca de triunfos tación de su camundanos, se enrrera encarna una cerró en su hotel nueva vida. y principió á es- -Me p a r e c e t u d i a r s u s paque soy una chipeles. quilla y que voy- -A veces- -á a p a r e c e r por m u r m u r a, -traprimera vez ante bajo catorce hoel público, -decía ras en un día. De en el ensayo de la existencia no ayer áPugné Pee. conozco sino eso: Y hoj- nerviotrabajar. sa, con las grandes pupilas que Y sm embargo, se dilatan y los allá en su tierra, labios que se crisen su Venecia napan, t e m b l a n d o tal, en t o d a su de i m p a c i e n c i a I t a l i a hubo un viviendo una momento en que existencia en case habló de ella da minuto, hoj sin respeto. ¡Oh, dice á todos los aquella época! que la visitan: Recordándola, una mueca amar- -Ko, me yca, ga su fisonomía, guéis por lo hey s u s párpados cho la vez pasaa l e t e a n pesadada... E s p e r a d mente. Era la époTengo ideas, tenca de las aventugo d e s e o s Y a ras y de las desveréis... Mis últiventuras, laépoca mos viajes me han d- e la c a b e l l e r a h e c h o comprenbermeja y de los der m u c h a s col a b i o s e n floi- sas... H a y algo Ahora los cabeque se h a comllos están canos, pletado en mí... la boca está marEn realidad la chita. P e r o eso ELEONOI- LA DUbii artista qué todos nada itnporta al conocemos y que arte. En el teatro siempre tiene los años indistodos adoramos, no piiede haber progresado. H a y un punto del cual no se pasa, j ese punto es, des- pensables, los de Nora, los de Hedda Gabler, los de hace machos años, el. que ella ocupa. Pero su de todas sus heroínas favoritas. Más aún: mienperpetua inquietud y su constante anhelo, nos tras la mujer envejece, diríase que la actriz redemuestran que por encima de, todos los senti- juvenece. Su fisonomía atormentada, pálida, sin mientos que llenan su alma, está el deseo de ser belleza plástica, pero que ilumina siempre una llama de ardiente hermosura espiritual, préstacada día niás perfecta. se, hoj mejor que nunca, á componer las másElla exclama: caras infinitas de la pasión, del dolor, de la co- ¡Aprender! iaprender! ¡Oh humildad, cüári grande eres y cómo salvas quetería 3 del interés. Renunciando á ser bellas de la, monotonía y de, 1 a rutina! Aunque, reflexio- por sí mismas, á ser, bellas de u n modo indivinando, tiene uno que preguntarse si realmente dual, suelen así algunas trágicas realizarla encarhay humildad en querer renovarse siempre, en nación de la belleza absoluta, multiforme 3 camquerer ir sin cesar hacia adelante. Tal vez lo que biante. E. GÓMEZ CARRILLO hay es orgullo.