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REVISTA- ILUSTRADA AÑO XV MADBID, 25 l B MAEZO DE 1905 NUM. 725 yM f V í jA w 1 DIÁLOGOS CONYUGALES ¡ARANJUEZ, CINCO M I N U T O S! A, vamos á rendir nuestro homenaje á la w (SS V Primavera. Entre el que acabamos de de dicar á Echegaray y él qué en época vecina consagraremos á Cervantes, me parece que no, caerá mal este tributo á la Naturaleza. No todo lia de ser para los hombres, para los personajes; admiremos también el escenario. -Sobre todo, éste de Aranjuez, que tiétíe lindísimas decoraciones. ¡Y qué hermosos se nos van á antojar los jardines después de un largo invierno de nevadas y trancazos! Yo estoy ya deseando gritar entre las frondas ¡muera la ¡viva la primavera! De tal modo me alegra y reanima esta hermosa estación, que voy á suscribirme á Z a p e r a ¡A La E; poca! ¿y por qué? -Porque es el primer periódico que tiene noticia del arribo de las golondrinas. Al menos, este año ha batido el record á todos sus colegas en tan sensacional información. Ya ves tú, no todo es prosa en esta vida. El decano de los periódicos madrileños; el defensor constante de las diversas situaciones conservadoras; el periódico, en suma, consagrado á hablar bien de los seres más prosaicos de la tierra, hace de pronto una escapatoria á las regiones de lo ideal, y se entusiasma, descubriendo la llegada á Madrid de las golondrinas. Se olvida de Villaverde contemplando un retrato de Becqüer. -Me lo explico. Y o también; y no sólo me lo explico; sino que, juzgando altamente plausible su conducta, deseaba que la iniitáraiiio. s. A eso hemos venido á Aranjuez, á hecquear un poco. El sesudo y long evo periódico conservador nos lo autoriza. En marcha, á los jardines de la Isla. -Tal deseo tengo de contemplarlos, que me parecía larguísimo el viaje. Este tren no anda, decía yo para mí con gran impaciencia. Bien podía el fogonero echar más combustible, pensando que vamos á saludar á la primavera en su residencia favorita. -No tiene nada de particular que el tren de Madrid á Aranjuez camine con relativa lentitud. Es el ferrocarril más viejo de España. Fué el primero que se construyó. ¡Qué tiempos aquéllos! ¡Cómo hemos cambiado! Entonces los españoles eran mucho más poetas que hoy. Se les ocurre tender una vía, la prí-