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VERDADES Y MENTIRAS A ningún buen español se le abfa, olvidado el nombre del barco yanqui cuya voladura en el puerto de la Habana fué la causa accidental de nuestras. desdiclias. de 1898. H o y día, los restos del barco son propiedad del Gobierno de Cuba, y deseando éste desembarazar el puerto de tan grande obstáculo parala navegación, ha celebrado un contrató con una sociedad americana formada al efecto bajo el titulo de The V. S. Battleship Maine Salvage Company, la cual se compromete á sacar á flote el buque antes del 20 de Abril dé 1906. V os RE TOS D E L MAINE Para ello se está construyendo, una especie. de dique circular de 108 metros de diámetro interior, formado por dobles tabiques de tablones gruesos de 4 centímetros de espesor, separados 2,5 metros entre sí y fuertemente enriostrados. Con esto se logrará f o r m a r e n torno del buque hundido un recinto que será achicado, dejando en él solamente el agua necesaria para que. c Maine flote. Según dicen los buzos que han reconocido los restos, será muy posible que las averías sufridas p o r el barco no lleguen á impedir su reparación. E n tal caso el Maine volvería á flotar, y como los yanquis siempre son yanquis al fin y a! cabo, la tí. S. Battíeship Maine Salvage Company se promete ganar abundantes miles de dollars llevando el buque de puerto en puerto, enseñándole á tanto! n entrada, verificando en él conciertos y reuniones, mas si no fuera posible ó resultase muy costosa i reparación, es seguro que esa Compañía aprovechar; todo el material y armamento del desdichado crucer para fabricar objetos de metal y madera: mesas, sillas, dijes y bibelots, que se venderán acompañados de las corresponílientes certificaciones oficíales que acrediten su procedencia. Así lo dice el ngineering JNews, de Nueva York, de donde tomamos estas noticias y el grabado adjunto. 1 A MALA SOMBRA Aunqueelópaloespie D E L Ó P A L O dra tan bonita y de tan agradables irisaciones, pocas damas se atreven á usar en sus joyas y preseas Lina piedra que tiene fama de dar mala sombra, ¿Por qué el ópalo trae mal agüero? Esta creencia data de! siglo xvi. Hace tres siglos, terrible peste invadió y asoió Italia. E n Venecia se observó que al ser atacada de peste una persona en cuyas sortijas había algún ópalo, éste adquiría un brillo intensísimo á medida que la fiebre aumentaba. Empeoraba el enfermo, y. la piedra pali- decía aradüalmente, hasta extinguirse todo su brillo á 1 perder la vida el apestado. La gente ignorante entonces atribuyó a! ópalo una malignidad misteriosa y terrible: un verdadero máí de ojo, que. atraía la peste. Y cuantos poseían joya- s adornadas con ópalos, las vendieron á vil precio. A nadie se le ocurrió entonces lo que hoy sabe t o d o el mundo: que las piedras preciosas están sujetas á las alteraciones febriles de las p e r s o n a s q u e la- s llevan, y que se tes. pegan todas las enfermedades de la piel. Hay en E u r o p a una ilustre soberana que posee, un riquísimo collar de perlas enfermas por el roce constante con la piel del cuello augusto cuyos defectos ocultan. Aquellas perlas no se parecen á otras algunas por su color ni por su brillo. Su soberana y dueña las cuida por si misma, las limpia por su mano y no se las quita del cuello sino para lavarlas. La temperatura influye en el brillo y color de los ópalos como en e ¡de las perlas; la humedad asimism o y esta razón, que parece tan prosaica porque es científica, debe ser suficiente para qiie el ópalo r e cobre su buena fama perdida. C L P E L I G R O Q la estanvpa famosa publícat e A M A R L L O f y -P l a por el Emperad o r de Alemania con ese epígrafe no era una vana fantasía, la guerra ruso- japonesa lo está acreditando. P e r o aún se vé más claro lo que esto ha de ser en el porvenir, sabiendo que cada día es más importante el número de asiáticos, chinos y japoneses. que vienen á estudiár á E u r o p a Ya no es el Japón sólo, es la refractaria y tradicionalista China quien envía á París y á Alemania sus jóvenes intelectuales para que se pertrechen de lo necesario á su- s fines de mañana. Prueba de ello es que ya existe en París un C chi- r Ot. Chussüau T- iavieas n o al cual coficurren numerosos estudiantes del Celeste Imperio, algunos de los cuales visten á la e u r o pea, rompiendo ya abiertamente con el prejui. ci. o que forzaba hasta ahora á los chinos á conservar su iraje nacional. ¿Qué nos reservan para lo porvenir esos hombres amarillos, qué visiones futuras parecen contemplar con sus escrutadores é inmóviles ojos de pouceíana? ¡Quién sabe! Pero el peligro amarillo existe, y gloria del Kaiser alemán es haberle s 2 ñ! ih: lo.