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c A niviE) K: MMA Calvé acaba de realizar uno de los ensueños de su vida. Ha cantado Carmen la noche de la milésima representación, y ha visto que en la apoteosis del final el público supo asociar su nombre al de Bizet. Nada más iusto. Porqtie decidme, vosotros los que adoráis! a obra maestra del músico ilustre, ¿no es cierto C ue cuando evocáis el recuerdo de Carmen os aparece siempre con el rostro de la Calvé? Yo, por lo menos, nunca he podido separar las dos imágenes. Y con sus grandes ojos llenos de languidez, y con su cabellera de seda obscura, y con sus labios de geranio, y con su talle esbelto, en todas partes en donde la encuentro pongo á la admirable cantatriz una mantilla ideal para reconocerla. Sin su peineta muy alta 3 sus claveles en el pei nado, no es ella, ó por lo menos no es tan. Vestidla de Margarita y hacedla cantar el poema de Berlioz. Ko es ella. Es una artista de mucho talento, de voz deliciosa, pero que lo mismo p o d r í a llamarse Lina y venir de Milán. Entre las blondas de Carmen, en cambio, no se confunde con nadie: no es más Cjue ella. Ella misma lo reconoce. los dieciocho A años- -m e dice, -cuando d e b r i t é en una compañía italiana en un teatro de Bruselas, sentí que no me dieran á representar un papel de española. Había alg- o que confusamente hacíame creer que con uno de esos trajes que se ven en E. MMA C A L V E E N L A las panderetas y con un cigarrillo en los labios, lograría yo grandes efectos. ¡Hay tal fuego, tal entusiasmo en los tipos andaluces! Y yo me encontraba llena de vida ardiente, con un alma morena, con un cuerpo tendido cual una cuerda de guitarra. ¡Pero qué quiere usted! Uno nunca hace lo que desea; y así, antes de ser española fui alemana, fui griega, fui florentina, recorrí el mundo del repertorio clásico. Emma Calvé nació en la frontera de España, en un pueblecillo que se llama Chabriéres. ¿Su edad? Ella ríe cuando alguien le hace tal pregunta. ¡Laedad de mi sonrisa- parece decir, -la edad de vuestro capricho, lo niisiíió da. En efecto, lórtiisrao da. En las tablas aún tiene veinte años, comO la novia de Escaniillo, y su voz, fresca, no ha pasado todavía de la primera juventud. En IMilán, en el teatro de la Escala, la silbaron una noche, allá en la época lejana de sus principios, hace veinte años. ¿Y sabéis porqué? Porque parecía demasiado jovencita. Los diletantis gritaban: ¡Que vava á la escuela esa iiiñal A la escuela fué. Ya con fama, habiendo uardado unos cuantos miles de francos en los primeros meses de trabajo, abandonó á s u empresario, y durante un año trabajó en el Conservatorio dtv la M e c a m u s i c a l ¿Allí la habían silbado? Pues allí deseaba c ue le aplaudieran. Ce qtíc feímne veut, Díeti le veut. Allí la aclamaron al fin; allí siguen aclamándola cada año. -Si yo quisiera, quedarme en Milán- -dice Calvé, -me darían lo q u e pidiese. Pero ni en Milán ni enningunagran ciudad echa raíces la gran artista. Lo único que le gusta para vivir es su pueblo natal, allá en la montaña, en el silencio perfumado del Pirene; allá en donde los pájaros saben, cantar óperas divinas, acompañados por la orquesta de las ramas; allá, muy lejos de París, y de Londres, y de Berlín. -Mi más íntimo deseo- -m u r m u r a evocando el paisaje de su verde cuna- -es i r m e allá para siempre, á envejecer á mis anchas, á ver el cielo, á correr por el c a m p o ¡En mi pueblo sí que tengo sieiupre d i e c i o c h o OPER. -V C A R M E N Í años! Mi alma y mi cuerpo rejuvenecen bañándose en luz. El maestro de escuela y el boticario vienen á verme. Juntos, tenemos grandes discusiones políticas; pero no vaya usted á creer que hablamos de los ministros ni que conspiramos contra la República; no. Lo que nos enardece es la, lucha electoral para nombrar alcalde. ¡Cómo intrigamos! Y luego, vencidos y vencedores, volvenios á. la santa vida natural, pescamos, aramos, reírnos. ¡Yo sé segar muy bien! Y ya en el otoño, cuando París me llama, en los últimos días campesinos, voy con las chicas del lugar á hacer la vendimia, y coronadas de pámpanos cantamos todas, sin que nadie encuentre que j o lo hago mejor que las otras. E. GÓMEZ CARRILLO Paris Marzo TQO