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Los estrechos límites á que ha de sujetarse este artículo no consienten hacer ni Tin ligero- extracto de dicliais relaciones teniendo que reducirlo á brevísimas referencias de los festejos más notables. Al anuncio de los premios ofrecidos á los que sacaran mayores j mejores invenciones de bailes ó danzas y á cualesquiera gremios y oficios que juntos salieran á bailar y danzar acudieron todos con verdadero entusiasmo. Los premios eran de 300, 200 y 100 ducados, dándose á todos los demás, 40 ducados por gremio para ayuda de costa. Delante del palacio real, en el carrer Ampie se colocó una valla de capaz distancia, ó dos, que llaman en catalán, para que allí entraran las máscaras á danzar; la guardia de S. A. hacía plaza alrededor para contener á la muchedumbre. Alegres músicas, repartidas por toda la ciudad, recorriendo sus calles, anunciaron el comienzo de las fiestas, y desde aquel momento y durante los tres días, las diversiones apenas cesaron, para el necesario descanso, algunas horas de la noche. Numerosísimas fueron las invenciones, máscaras y mojigangas; variados y. pintorescos los disfraces, muchos brillantes y costosos; concurrieron á las fiestas gentes de otras ciudades, villas y lug- ares; presentáronse muchos caballeros ricamente mascarados, y las mujeres iban p o r l a s calles á tropas disfrazadas Por todas partes en la ciudad veíanse danzas y oíanse músicas, que hacían más extendido y general el regocijo, mezclados castellanoscon catalanes, con tanto amor que admiraba la benevolencia y amistad que tienen contraída, con tanta admiración que en los tres días, donde suelen fraguarse pendencias, no hubo ningún asomo de disgusto. Entre los festejos más notables y celebrados figuró una vistosa mascarada que recorrió las. calles la noche del día primero de las fiestas. Iban en ella muchos carros primorosamente adornados; en uno lucía la dorada estatua de D. Juan de Austria; en otro la imagen de la Concepción; otros llevaban pirámides y obeliscos con jeroglíficos y letras alegóricas; en el carro principal se veía un gran ol de fuego, representación de España, cuyos rayos iluminaban á todas sus pro vincias, representadas por las armas de cada una con diversas ingeniosas letras. Todos los carros iban profusamente iluminados, aderezados con ricas telas de vivos colores, estandartes, dibujos, etc. y acompañadospor innumerables enmascarados con hachas encendidas y con gran variedad de chirimías, clarines. gaitas, sonajas, dulzainas, adufes y panderos. A las fiestas populares uniéronse, para mas alegría y lucimiento, las que hicieron las personas principales, ya corriendo los caballeros más distinguidos cañas, sortijas y estafermos, ya celebrando saraos públicos en las casas de ilustres señores de la nobleza catalana, ya reuniéndose en la sala de la Diputación damas y caballeros para hacer á su costa regocijada momería y baile y pintoresco torneo cuj- os pormenores, aun leídos en las concisas relaciones, cautivan y deleitan. D o n j u á n de Austria no dejó de tomar parte en todos aquellos regocijos, así en los populares com o en los aristocráticos, y de ello hacen particular mención todas las relaciones de dichas fiestas. Obsequióse al pacificador de Cataluña por las damas y los caballeros mascarados, arrojándole á sus balcones, desde los inmediatos y desde la calle, huevos dorados, plateados y de muchos colores, llenos de aguas de olor, correspondiendo S. A. con la misma galantería. Por su orden se dio V A á las señoras una merienda, acabados los bailes y danzas de la última tarde, á cu 5 o tiempo llegaron todos los gremios de la ciudad con varios clarines, dulzainas, adufes y panderos, en forma de bailes y danzas, con unos vidrios llenos de aguas de olores que despedían por diferentes y varios picos. De los cuales, las señoras que bailaban tiraban desde la calle á la ventana de S. A. vertiéndoselas aguas odoríferas de ellos por el suelo; otros tiraban unas como naranjas de cera, de colores, llenas de aguas, y S. A. las recibía y recogía con la mano al vuelo, con mucho donaire y gracia, cosa que pareció muy bien y de gran placer para todos. Eu la fiesta de la Diputación no se solazó y distinguió menos e! príncipe. Suplicóse á S. A. de parte de las damas... que danzase. Convino en ello por honrar tal fiesta, imitando lo que otros príncipes de su casa han hecho en el mismo salón, sin dejar de dar todo el lugar á lo majestuoso en la modestia y á lo entendido en la pronta ejecución de su galantería. Eligió a l a señora doña Clemencia Soler, que escogió las danzas de Tvrdión y Maribella, Y después de haber danzado algunos caballeros, se volvió á suplicar á S. A. empezase el baile del Candelera, que danzó con la señora Marqueña de Marselli y con la señora doña Inés Argensola... III P I X A I, mwwmmm El Carnaval de la guerra, del odio, del separatismo, fué tétrico, sombrío, entristecedor, fúnebre; el silencio sólo era interrumpido por rezos, cañonazos y descargas mes admirados eittre lo obscur de las tcnehras. Wi W W El Carnaval de la paz, del afecto, del patriotismo, fué bullicioso, pintoresco, alegre; cantos y músicas, bailes y diversiones hacían olvidar á todos las pasadas borrascas, abrazándose con impulsos de patriótica fraternidad, y fué tal el derroche de luminarias, hachas, faroles, linternas y luces de todas clases en las casas y en las calles, que Barcelona estuvo iluminada durante aquellas fiestas con tanta claridad, que competía la noche con la hiz del día... F E L I P E P É R E Z Y GONZÁLEZ