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¿Wi -USTRB Gobernador de esta coronada villa: El que suscribe, autor cómico T cabeza de familia (más cabeza que escritor, según el padrón indica) á vuecencia con el peso enorme de la justicia dirige en verso esta carta, por más que vuecencia diga que no lo gusta le vayan con romances ni con siloas. íío me quejo de los cables suspensos sobre la vía, que tienen al transeúnte en una alarma continua. No me asusto del cangrejo... (me refiero á los tranvías encarnados, no al couplet de esa zarzuela maldita que ha dado tantos disgustos á vuecencia y compañía) Me quejo del automóvil que circula echando chispas, con unas velocidades que considero excesivas. A mí me ataca los nervios el toque de la bocina, y si iieva pito el chaufer y á silbidos nos avisa, entonces me asusto más, porque me creo en seguida que estreno en cualquier teatro alguna saruiela miniína de esas que á mí me patean los morenos y la crítica. Ese coche sin caballos me saca de mis casillas, y declaro francamente que en cuanto huelo á bencina y oigo que me avisa el chaufer después de echárseme encima, siento un deseo muy grande de administrarme justicia. Sé que hay orden de que vayan como una caballería, al trote, pero me consta que tal orden no es cumplida, porque el automóvil vuela, y nuestros guardias caminan á buen paso, pero ni uno logró volar todavía. Por lo cual, el que suscribe, con la franqueza debida á vuecencia expone que, con esta fecha mismísima, se echa al bolsillo un revólver Smith... una monería, calibre nueve, que alcanza desde el Prado á las Delicias, y que el día que me sople al pasar la maquinita, le pego al chaufer un tiro y me presento en seguida en el Gobierno civii con la conciencia tranquila y á disposición de la autoridad gubernativa. Tengo licencia de armas, tengo buena puntería, y cuando salgo á la calle recomiendo á mi familia que si no vuelvo me busquen en el Este, hecho tortilla, ó en el Abanico, con un chaufericidio encima. Atocha, número cuatro, tiene su casa y la mía, y un seguro servidor que será eerdugo ó üictima muy en breve, sí vuecencia no adopta urgentes medidas y ordena que el automóvil modero sus demasías y no pase nunca cerca de este padre de familia, ni me sople, porque yo ¡le soplo un tiro en seguida! JOSÉ J A G K S O N V E Y Á N DIBUJO DE XAUDABÓ