Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
acto. Eso lian dicho los señores del escalpelo 3 eso dice la generalidad de la gente, pero voy presumiendo que se equivocan en absoluto. Sobrará el acto para los efectos de la comedia y aun para la intensa emoción del público, pero nos viene de perillas á los espectadores casados. ¡Si no fuera por é! antes de que llegáramos al coliseo se había acabado la función! -Pues mira, sería una lástima, porque dicen que es una comedia preciosa. -Tiene además el mérito d e q u e su autor, el ilustre Echegaray, no h a sentido su producción: la ha adivinado. Si hay algún honrbre en España que no se haya arrastrado nunca, es él. Los cargos que desempeña, los honores que recibe, los aplausos que escucha, llegan á su persona sin que don José los busque ni los solicite. Jamás su gran inteligencia se ha doblegado á la demanda de una limosna. El trabaja, crea; si los Gobiernos le conceden puestos y honores, los acepta sin haber tenido noticia de ellos la víspera; si el público le ovaciona, sonríe satisfecho y agradecido; si le aflige con su desvío, calla. Podrá tener enemigos detractores: no intenta vencer su inquina, ni por las artes blandas del tacto de codos, ni por la réplica violenta. Es un gran solitario que trabaja sin camarillas literarias ni confabulaciones para el elogio recíproco; las cofradías le desagradan. Es un individualista á tenazón y con el cráneo en punta. -Súbame isted un poco esa cinta. ¿De modo c ¿ue Echegaray tiene un carácter tan á, spero? -No, mujer, no digo eso; todo lo contrario. Echegaray es un hombre amabilísimo, cortés y afectuoso con todo el mundo. Tal vez demasiado amable, demasiado cortés y demasiado afectuo- so. A él le han leído los autores noveles todo lo que le han querido leer, 5 los autores noveles siempre quieran leer mucho, sin que D. José haya dado jamás la menor muestra de displicencia. Antes al contrario, todo parece gustarle mucho; á nadie desanima, á todos alaba y de ninguno solicita un cambio de elogios, un zambombazoirecí. proco al parche. Con su individualismo impenitente y sus ideas buenas ó malas, pero suyas, vive su propia vida y realiza su propio trabajo sin arrastrarse nunca en solicitud de un favor, de un elogio, de un artículo encomiástico, de un puesto honorífico. Tal vez por ese apartamiento, no huraño, sino lleno de cortesía, pero apartamiento al fin, la vida que se refleja en las obras escénicas de Echegaray no sea la vida menuda, vulgar y corriente con sus comedias diminutas y sus dramas para hacer reir, que todos vemos; tal vez los personajes de sus obras no tengan la psicología ondulante de los seres reales que todos tratamos; el malvado en el teatro de Echegaray, es malvado siempre; el bueno, impecable; la virtuosa, un castillo roquero; el adulador y bajo, un limaco hediondo; todos los personajes, en fin, son abstracUIHUJOS DE MliNDE BllINGA tos, huesudos, con el cráneo en punta, y á pesar de ello, tan poderosa es la inteligencia de D. José, tan luminoso el espíritu de ese gran solitario, que sus obras se imponen al público, le sugestionan, le conmueven, le estremecen de horror 3 -le arrancan sonoras carcajadas. Podrán discutirse los materiales que emplea, pero haj- que reconocer unánimemente la grandeza soberana de los edificios que construye. Ahora sí, á los que pretendan imitarle desprovistos de su genio, se les caerán encima las paredes en cuanto estornude algún espectador de las butacas. -Vaya, concluímos. Ya esto 3 vestida 3 á tu disposición. ¡Gracias á Dios! Pero lo de vestida no lo diría nadie. ¿Encuentras exagerado mi escote? ¡Pues si es délos más tímidos que se llevan! Y eso que en Madrid, por más que digáis vosotros, la timidez es norma en esta materia. ¿Quién se presenta aquí escotada 3- con sombrero? Nadie; pues eso 3 a en toda Europa es de clavo pasado. Agustina, el abrigo. No dirás que he tardado mucho en vestirme, líace media hora que lo estaba 3 a. Sólo me faltaba el abrigo. Dése usted prisa, mujer. -Como tardar, efectivamente, no has tardado mucho. Un poquito más, sin embargo, que líchegaraj en escribir su aplaudida farsa cómica. ¿Pues en cuánto tiempo la escribió? -En quince días. Trabajaba en su drama futuro ¿os dos sindicatos, y de pronto, la lectura de una fábula le sugirió la idea inicial de la comedia A fuerza de arrastrarse. P u s o m a n o s á la obra, 3 en medio mes la dio término, con el acto que le sobra 3 todo. Ahí tienes un prodigio de actividad, y en casa nueva, pues con su aplaudidísima producción ha estrenado su hotel de la calle de ¿urbano. Estrena un hotel, estrena una comedia en menos tiempo que el que necesitas tú para vestirte. ¡Pero si es Agustina, que no acaba de traerme el abrigo! Yo hace 3 a más de una hora que podía estar en el teatro. ¡Gracias áDios, mujer! Creí que no llegaba usted nunca. ¿Qué hora es? -Kn mi reloj las diez y media. -Tu reloj adelanta siempre bastante. De todas maneras, 3 a ves que no es tan tarde. Aún no habrán llegado al teatro la mitad de los abonados. -Eso seguramente. ¡Y luego dirán los críticos que Echegara 3- no conoce al público! ¿Pues para quién escribió el acto sobrante sino para los abonados de las noches de moda? Y como en el Español casi todas las noches lo son... ¡Ea! vamos; aunque me temo que 3- a no esté el coche a l a puerta. ¿Por qué? -Porque los caballos se habrán desbocado de no andar. P n marcha; llegaremos á fuerza de arrastrarnos. J o s é DE ROÜRE lAP. L 11 li tiT. M 1 Tt f. 1 pt! í- U 1 11