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un proyecto de Código constitucional. Saluda á de la alegría, ó si te parece mejor, el himno de la los obreros con sus buenas tardes, hijos míos y grippe, el himno madrileño por excelencia hoy. á las pocas palabras les advierte que como vuel- -Es que llevamos un invierno mu 3- duro; todo van á las andadas, les ametrallará sin compasión. el mundo lo dice. Le sucede lo mismo que á ti con tu estado gripal: -Sí, muy duro para los trasnochadores, porque no sabe cuándo está bueno y cuándo recae, cuán- los días no pueden ser más claros y tibios. De nodo se siente saludable y humano y cuándo autó- che, eso sí, hiela que es una bendición. Pero concrata y con fiebre. trarrestando las heladas, Madrid dispone de unos- ¿Ves? ahora me encuentro perfectamente y espectáculos muy calentitos, como las representacomo gozando de plena salud. ciones que dio en la Princesa Carlota Viehé y las- Naturalmente, hemos llegado á la Moncloa, y deXa lioleta de alojamiento en el Circo de Price. ¡Como te sientes mtiy liberal. Era el paseo predilecto del que este año no se han encendido, según creo, los inolvidable D. Práxedes. caloríferos de los golfos, y si se han encendido, no- -Y tenía muchísima razón para preferirlo. El hacían maldita la falta! A admirar á la actriz danepanorama que desde aquí se descubre es precioso. sa en sus peligrosos juegos escénicos acudió todo Y además, ¡qué sol más rico! ¡da vida! Este paseo el Madrid distinguido y honesto, las señoras a- ii, de pinos es una estufa con vistas admirables. grand comflet, y se rieron nrucho. Al Circo no van, -Y muchas vallas de alambre punzante á los sin duda, porque no entienden el español. lados para que nadie se salga de la estufa. El di- ¡Cómo! ¿Tú crees que las señoras madrileñas rector de Agricultura, persona competentísima y no entienden su propia lengua? de claro entendimiento, no puede negar su filia- -Lo creo así, porque lo mismo que les hace reír ción conservadora. Ha introducido, según dicen, en francés les indigna en castellano, y es, sin muy útiles reformas agrícolas en la hermosa pose- duda, que dominando mucho más la primera lensión, pero ha puesto todavía más vallas que refor- gua que la segunda, encuentran en el chiste galo mas. Le gustan sin duda los paseos tirados á cor- la espiritualidad donde en el español sólo ven la del y sujetos á la ordenanza. ¡Ay, si D. Práxedes desvergüenza. En cambio, creo que hay senadoviera su paseo favorito entre guardiaciviles de res vitalicios hasta en los tendidos del Circo. ¡Bien alambrel ¡Qué modo de arrebatar la poesía á un se conoce que para esos respetables señores no sitio tan encantador! ¿Quién pasea sus sueños, sus tiene ningún secreto nuestro idioma! ilusiones entre pinchos? Y todo para que salga, ó- ¿De modo que al Circo van muy pocas seno salga, un poco más de centeno. ñoras? -Ello es que aun con vallas y entorpecimiento- -Sí, pero ya vendrá la primavera y con ella la se re. spira, se vive aquí. Mariani al teatro de la Comedia, y podréis reíros- ¿Que si se vive? ¿Ves á aquel viejecito que francamente en italiano todo lo que estéis ahora toca aquella caja de música, de la cual salen al- frunciendo la boca en español. gunas notas por casualidad? Pues hace más de- -La primavera, ¡qué delicia! Todas las noches, veinte años que le conozco en ese mismo sitio y cuando escucho el pasacalle de la estudiantina ya tan viejo como hoy. El aire puro y sano que que desfila por delante de casa digo para mí aquí circula les conserva perfectamente á él y mujf contenta: ya está ahí la primavera. á su instrumento músico. Cada vez que oigo á- Pero, mujer, ¡si serán modestos aprendices de éste, creo que lanza su última tocata una fuga de carpinteros, peones de mano, ó todo lo más, oficiasonidos confusos y temblorosos. Pues, nada; los les de peluquería barata! años se suceden, y la caja sigue sonando. Con su- ¡Qué importa! Son jóvenes, y su música de música han convalecido de lo. grifpe todos los ma- flautas y violines, cj ue anuncia el Carnaval pródrileños que vienen á la Moncloa como tú á dejar ximo, me alegra el corazón com. o el ver las flores al sol- los últimos restos de su enfermedad, y se de los almendros. han ido consolando de su duelo todas las familias- -Bueno; pues ya hemos paseado bastante; al que por aquí pasean sus lutos. Es una cosa mu coche otra vez; recuerda que estás convaleciente. hermosa que las enfermedades y los duelos des- ¿Al coche? ¡Vaya un paseo! ¡ni siquiera media aparezcan, y la caja de música continúe lanzando hora! sus notas vacilantes y temblonas. ¡Quién sabe si- ¿Y te parece poco? Media hora es la salvación un poco más arriba nuestros gemidos, nuestras de todo un género dramático. Si las funciones quejas, nuestros sollozos, nuestros gritos de do- acaban á las doce y media de la noche, perecen lor sonarán también tan débil y confusamente los teatros de zarzuela al menudeo. Si les. dejan como la caja de música del viejecito! terminar á la una, se salvan. La vida de todo un- ¿Pero qué toca? ¿un vals? género está pendiente de treinta minutos. -Adivínalo, un vals que fué. Igunas notas- -Por algo le llaman género chico. que intentan ser alegres entre silencios de otras- -Pues también tu enfermedad es de ese géneque perecieron ya. Algo como una danza macabra ro. ¡Al coche, que viene el gobernador! D i b u j o s DE MÉNDEZ BRINGA J O S É DE ROÜRE xH: ó