Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DORMIR á f 1 título y firmado por Clmidúie, ifil he leído en el Heraldo de Madrid uil articulito que no deja de ser curioso, pues contiene reglas nada menos que para que el sueño sea reparador, y esto me ha sugerido la idea de publicar varios consejos, redactados por mí en colaboración con la higiene, que completan ó modifican las aludidas reglas. He aquí algunos de ellos: Toda alcoba medianamente higiénica deberá tener techumbre, sobre todo en el invierno, sin perjuicio de que la entre el aire, siempre que éste no sea aire colado, por la cola que pudiera traer. En ningún dormitorio deberá haber flores, á excepción de las ñores cordiales. Suele haber lilas en algunas alcobas, pero no son de buen efecto. La cama deberá ser ancha (aunque no más ancha que la alcoba) j- más bien dura que blanda; pero en caso de emplear plumas en los colchones, deberá darse preferencia á las de ave sobre las de acero. Mientras duren las heladas, nadie deberá dormir con los balcones abiertos; y en el rigor del estío, deberá prescindirse de que haya fuego en las alcobas, particularmente si no están aseguradas. Ún edredón de buena familia y tan humilde que no se desdeñe de estar siempre á los pies de su dueño, bastará para que éste se halle calcfacto en el lecho, aunque más eficaz que el edredón será cubrirse con un mapa de la América del Sur, sin perjuicio de completar el abrigo teniendo junto á la cama un trozo d e Jerez y una botella de jamón, ó viceversa. Dice Claudine que se debe dormir del lado derecho, para evitar trastornos cardíacos. Y yo añado que los zurdos de corazón ó que lo tienen á la derecha, deberán dormir del lado contrario. También dice que durante el sueño se debe tener la boca cerrada, y esto es un buen consejo; en primer lugar, porque en boca cerrada no entran moscas; y en segundo, porque así se evita el decir dormido lo que no se querría decir de- spierto. JSÍO se debe esconder la cabeza entre las sábanas, y menos debajo de la cama, porque esto, sobre resi- iltar algo incómodo, asustaría á la criada cuando entrase á llamar á sus amos. No se debe respirar por la boca, y menos por la nariz, pues hay roncador que parece que está aserrando madera, y esto es desagradable para los oj- entes. El que no pueda, pues, respirar por ningún otro lado, deberá renunciar al catre. Nadie deberá meterse en la cama antes de levantarse de la mesa, porqtie las digestiones, sobre todo en las personas tímidas, se cortan con facilidad. Al acostarse, procúrese apartar de la imaginación pensamientos demasiado tristes, como las intemperancias de la suegra y el pago de la contribución, ó demasiado alegres, como las sesiones del Congreso que ahora se estilan. Los analfabetos no deberán jamás leer en la cama. Doce ó trece horas de sueño serán suficientes para un adulto, si no es magistrado por casualidad. Los niños de seis á veinticinco años necesitan reparar más su organismo, 3 lo mismo decimos de las niñas, advirtiendo que el sueño será más reparado? -cuanto más hermosa sea la que lo disfrute. Observa Cla- udine que Guillermo II se mete en la cama para dormir la siesta. A mi juicio, hace perfectamente el emperador. Meterse en una alhacena ó en un cofre, sería realmentera. o o para S. M. Para acostarse deben tenerse desnudos los pies. Sin embargo, meterlos en el tricornio de un civil, es cosa favorable para la circ ilación. La camisa de dormir debe pasar de la cintura. Respecto á la amplitud de la prenda, bueno será no meterse en camisa de once varas. En las ardorosas noches del estío, deberá quitarse uno toda la ropa, no haciendo lo propio con el pellejo, porque de esto 3 a se encargarán los derriás. Las señoras deberán desatarse el pelo para dormii- j- según intromisión del señor gobernador, se lo sujetarán con una red, que ipsofacto podrá llamarse la red de San Luis. Estarán exentas de esta condición las señoras pelonas ó aquellas que hayan perdido la Qabeza completamente. Si observando las reglas de Claudine y las presentes adiciones no se consigue un sueño dulce, había que acostarse pensando en algún artículo de confitería, nunca en cosas carnales, á no ser en la carne de membrillo. Si, esto no obstante, el sueño es intranquilo y las pesadillas se hacen excesivamente pesadas, deberá uno llamar al criado para que acuda á despertarle 3- cese la mortificación. Y, finalmente, sí ni aun así el sueño es reparador, habrá que aguantarse como último y supremo recurso. lilBUJO DE X. UÜ- RÜ J r A x PÉREZ ZUNIGA