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ANO XV M A D B I D 14 DE EÍÍBKO D E 19.05 NUM. 715 j. DIÁLOGOS CONYUGALES RETIRO ADEIíANTIS arrecia A PRIETA un poco el paso, que posible, el frío. ad- -Correré cuanto me sea pero vierte que dos pasos de los tuyos son, por lo menos, tres de los míos. Por lo que hace al frío, no me molesta. -Ni á mí tampoco; te lo dije temiendo que lo sintieras tú demasiado. ¡Qué hermosos son estos días claros del invierno madrileño! No hay ni una mancha en el azul del cielo. -Hermosos sí, pero traidores; son los días clásicos de las pulmonías. -No lo negaré; pero mientras le llega á cada madrileño la suj a, has de concederme que los presuntos pulmoniacos se pierden todos los inviernos una serie de paseos deliciosos en este hermosísimo Parque, del cual tienen una vaga noticia, y eso por haberlo visitado alguna vez en coche. Hermoso en invierno, deliciosísimo en primavera, ideal en otoño, y siempre desierto. Otros colores tendrían y otra salud también muchas muchachas y muchos señores que tú y 3 0 conocemos, si nos imitaran, aunque no fuese más que dos veces á la semana, en nuestros paseos por el Retiro á las primeras horas de la tarde. No lo hacen así, y habrán al cabo de invernar en los sanatorios de Levante, como la pobre Rosario Pino. -Bs verdad, ¡infeliz! Pero si ella enfermó, no fué por su culpa. Hablamos todos compasivamente de los albañiles, de losjornaleros, ponderando su trabajo, y cierto que merecen lástima; pero jamás se nos ocurre compadecer á los actores. Les vemos en escena con la cara animada por el colorete, vestidos con lujosos trajes y adoptando gallardas actitudes, y en vez de compasión nos producen envidia. Y sin embargo, ¡qué vida la suya! no sé cómo pueden soportarla. Siempre encerrados en