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EXPOfiCKN ü EciBÍ un aviso muy Urgell de mi antiguo Amérigo Lucas García Rodríguez, a tenía dos hermanos Abades, otro Marín mercante, y otro qtie era Regidor de Bilbao; y aunque yo estaba molesto con una Arija en un ojo, fui á verle en un coche Simonet d e l a p r ó x i m a Parada. Vivía el hombre en un Alcázar rodeado de Huertas, cerca de la Rivera AA Jordán. En medio de un soto, que era el Sotomccyor de la comarca, se encontraba mi Hidalgo amigo disfrutando de un verjel Florit, Aguado por Regoyos cristalinos, y haciendo varios García Ramos de rosas hasta que se llenó de Ramos Artal y lo dejó. Recibióme al pie de un Murillo cubierto de Rosales trepadores, entre un Sdez llorón y un ciruelo Cknidio Coello, y así me dijo: -Precisamente Villegas á tiempo. ¿Te dispones á comer al aire libre en esta Villahermosa donde el pulmón se Sancha? -Si, chico Todos los días Meifrén un par de huevos y después me dan un Chicharro con aceite y Viniegra, un plato de Perea, alguna que otra I radilla de Alcoy, tal cual Brieva y una fuente de Gessa de Aranjuez, aunque ya está Machzíca. ¿Quieres? -No; porque tendria que tomar Ensato de magnesia. Más agradecería que me diesen agua; porque me voy á Muriel de sed. Y para que yo no me Morera, llamó mi amigo á una robusta moza que llevaba su Hspañoleío de seda al Pueyo, y la mandó servirme agua en un peque- -Eso es hablarme en Greco, -me dijo ella poño Boticelli. Por supuesto que yo me hubiera bebi- niéndose Mélida. do tres ¿Y qué quieres que Zuloaga? -añadí. -Yo no- ¡Qué Checa tan Moya tienes! -dije á mi Ams ri- sé hablar de otra Masricra. go. i da Goya verla! -Veo que. sigues con ese carácter tan Raurich. Comprendí que el corazón de García no era de- -Lo que no quiero es seguir siendo un PalmaPeña para la moza, porque la miró con ojos de ron, y csto Xattdaró para siempre. Garnelo d e g o l l a d o Y sin más- explicaciones, cogí una Cilla y se la- ¿Está de luto? -le pregunté. estampé en la cabeza, estropeándola aquel cabello- -Sí; h a mandado su vestido al Tintoreto, porque tan Rubens y aquel cutis tan Blanco Coris. el Domingo vio Morelli á u n a hermana que, saltanEl trance fué poco Durero, porque al instante do á la Comba, se Pascó por la mitad el Pinaza. salí escapado. Sí, no quise perderme. ¡Quién se- ¡PobreciÜa! Y di, ¿por qué no te Casase Méndez Pringa de sangre por una cosa tan Mezquita! -Pues... ¡Velázqucz! como dicen en Valladolid. Benedito sea L) ios! -exclamé. -En fin, chico, -Tú eres un hombre Riquer, siempre con el Anialio tiempo buena cara. Por de pronto, te Godoy Graner atestado, y Teniers tanto dinero, labrarías la enhorabuena. la Forttmy de la moza. -Cuando regresé, Luccna en el firmamento una- -Es que ni yo sirvo para Casado del Alisal, ni mi Luna muy clara. iJn paleto, primo de mi chica, se chica quiere vivir Unceta al yugo Sarto. hallaba Jiménez Aranda SUS tierras, que olían á Ro- ¡Eso ya Várela! mero de Torres, y llevándome á la Medina Vera de- -Nos hemos cerrado á la Randa y... una Oliva, me dijo: -De todos modos tienes mucho camino Andrade. -Mi prima es pa mí, y Poy á matarle á usté, -Lo que hago yo es darle Vargas al asunto. porque hay cosas qu á uno le Avendaño. -Pues tu Cctbello, que te solías Gomar cuando era- ¿Matarme? No lo Ferrant los cielos! -dije yo. Bermejo, ya va estando Alonso Cano. Y r e c é á Santamaría y á Saint- Aitbin. P e r o d e n a d a- -Y además empiezan á dolerme las tibias y los me sirvió, porque aquel Hispaleto (que por cierto era Veranes. Sin embargo, te Alberti que Lengo en Ma- muj Camptízano) me agredió, dándome un bofetón drid otra novia. que hizo Plá! y un golpe tal en la Mucha, que por- ¡Corregió! ¿Y q u é t a l Haes? poco me Mota, mientras decía á otros mozos que- -Sus vecinos te dirán que es buena persona. Fsíevan allí: Pero no Apeles al testimonio del Tahemer de la Es- -Cogedle y Ztdiiatirre de lo lindo... fina, ni al Moreno Carbonero de enfrente, el que tiene Así lo hicieron, y caí Arredoitdo, haciendo ¡Blay! el rostro siempre Ticiano. contra el suelo. Ya ves lo que me Paíssa. Lo cierto es que ella me engañó con u n F -aitcés- ¿Y han prendido al Agrasot? muy elegante; un verdadero Lardhy, ó mejor di- -Sí; aunque quiso salir de Nájera, no pudo hacho, Vandik. cerlo Porset un poco Bertodano; el caso es que le- -Lo creo. Porque el que más Mir menos ve. han prendido, y pronto le Ztirbarán la pandereta. -Pues escucha: el Biomingttez por la tarde me apeé de un coche á la gran Alvarez Dumont á la Esto me habló mi amigo, poniéndomela cabeza puerta de su Casanova. Me Mencía el deseo de ven- como una Sorolla de grillos. Ahora díganme ustegarme de su infamia. Pasé á la Sala. Allí, la infiel, deS Si con lo referido no habría elementos bastandespules de haber llenado el Padróy de haber toca- tes para formar una Exposición de pinturas. do una Cutanda de valses, hallábase cantando una Balaca, porque SU garganta parece la de un Rusiñot. J U A N P É R E Z ZUÑIGA- ¿Y ese... Beriiete que te hace el oso? -la pregunté. DIBUJO DE XA. UDAEO