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ceiilo los gases mercuriales, que intoxican la sangre, engendran la anemia, mtiltranse, y no es frase retórica, en la misma médula de los huesos destruyen la dentadura, llagan y ulceran la boca. Prevenidos de martillo, barrena y candil, bajan diariamente á la mina los destajeros, un ejercito de espectros claudicantes, üesgonzados, lívidos con la, s bocas desdentadas y los cuerpos torcidos, sin hermosura y sin vigor. Arriba, en los Cercos, existen algunas construcciones de traza mí. sera, que vistas desde lejos, parecen desmochadas ruinas de un lugar abandonado dé una aldea muerta. Las máquinas del establecimiento minero son semejantes ajanielgos matalones, cansinos, y marchan descaeridas, como si estuviesen también atacadas del hidrargirismo profesional, en una agonia perdurable Comunícanse los Cercos de Buitrones y San Teodoro por n iedio de un puente; sobre este hay una doble vía; quien calculó aquel armatoste inútil, pero ele aspecto decoroso y hasta magnifico, quiso construir un plano automotor por desgracia, el éxito de la obra no correspondió al buen deseo, v las vacronetas que efectúan la conducción de minerales necesitan para marchar de maquinas de tracción. El acarreo del azogue hasta la estación se hace por medio de carretas, porque la Hacienda no ha podido todavía construir un ramal de once kilómetros que separan a Almadén del ferrocarril. Con tales medios de explotación contrasta la enorme s ananda líquida qu obtiene el listado de tan mal cuidada mina, y que aitualmenie asciende á se. e 7iiillo7i es de pesetas. seis No es más moderno el sistema de anunciar que van á dar principio los trabajos en Ja mina. Al rayar el día, un hombre, armado de una á modo de trompa de asta, recorre las calles de la Villa despertando al vecindario á berrido limpio; a tan espantable sonata, llaman allí el toque de cuerna. Pero el medio verdaderamente original y estupendo de avisar á los destajeros la hora de abandonar el tajo, y que se practicó hasta poco tiempo hace, consistía en arrojar por los pozos maestros ristras de cuentos, que al chocar contra las paredes producían un ruido descomunal. Almadén es un pueblo bonito y limpio; las mujeres, que son de una honraüez proverbml, viven esclavas del estropajo y de las escobas de palma y alo- arabia. No h a y en el pueblo fuentes públicas, y el agua pluvial que se recoo- e en los pozos es durante el estío un vivero de mosquitos. Las casas están enjalbegadas. H a y un hospital de mineros, fabo muchas veces de medicinas EL JIO DE I A CUKKNA (j! un teatro, dos paseos y una cárcel famosa. A todas las horas del día y de la noche, un hampa triste vaga por las calles, se recuesta en las esquinas, forma grupos en las plazas; son los mineros que se sanean; algunas veces cantan, v sus canciones recuerdan al gaitero del poeta, que, entre soplar y soplar, lloraba. COLCbJERO r 1 W jfts I A V J S- A DEL CERCO D E liUITROXES Y DKL LLAMADO PLAXO AUTOMOTOR. MONTONES DK CINADRIO