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r Si m. m í í j; l í n a s rejíiones, (l rir quó n a liabírm du t x i s t i r en el miuidn sc- Tcs superiores á ns liclcnos que lM. ihiestt; ptiittT: n 1 u L- 1 aiCfiuo i c liiy cosas V conct tiúlii cluTamtnti la. subtmiiiL liermosnrii. reali; íátuiol; i tic moOo pt- r tclo? Inslíj; u 3i) ji- r tnxn altos pcuüaniicTitoft, SófiíiiL- s st- dtculuí i ciTi H j i 1 ídr Uir Tíj viaje CTI busca ele lo q u e tanto iinsinlKi. DL- SJMÍ 1II. ri lrjsc di ¿la nílií; ííl, -t TioTic y d e iiív ¡miijíos, un ílía se t iuljjiri i c jor tanto S jfmius en U m a y o r d t íius uaos y salió á IEL v t l a iW ifucrto di: Mileto. II J. ío. antlo á vcccst otras á p i t ó ¿caballo, cinco años a n d u v o S ffanc r rccorrii- ndn mundtj. Visítn t i Asia, Heii. rrando jjLPr el Oriente liaí, ta las coni: iri. aí; liabitadas íjor los i- aniíándas y ios s c m s l aaó l u t i o á la lieUidas llanuras iJt la Hscitía v ñ las r íí) nes d o n d e moran los t- trafios i nnias Ji S y Infl cultos hipL- rluíreíJs. Reyrcáó á l i u r o p a y recorrió f k- ruiíniia las l ali; is. el país de loS ttruseus y la nia: na Grecia- Ue aqni fué á Kj. iptn á la L i3 uri. sa Xnbia y á Lis tierras s a h a j e s q u e Ijaila el m a r Kritreo. Caminó después por la Lilfia Poniente: lle 6 ú Cirenc; atravesó la Mauritania y pasó por niar á Hesperia. Sij. uíendo sieniTkre el carso de! sol, Ile; íó pur úllirno Sófimes al país d e los Cinesios. cerca del promontorio Finisterre, orillas del jnar Tenebroso, cnnfín dL- l mundtf contfcidii, H u e l l a s cnsíis e x t r a ñ a s ó bellas había visto Sófanes du r a n t e su peret riu ación; pero al fin y á la postre, después d e ítabcr hablailo ci n li s h o m b r e s más sabios d e cuantas eran las naciones d e la tierra, Sófancs no había aprendido uaila t scneialnienle nuevú, Hn enauln á la idral bellexa. de u i n g u u a suerte parecía, l ru Sófaues, a u n q u e de I pésimo laiantCj u o tiuiso desistir d t au propósitu. íV- H a y un más allá- s t dijo. -Y i fueriía de dádivas convt- e í á los rL- iueros d e su nao para que le eoudujcrai: h a c i a lo desconocido p o r el piclasítk i n m e n s o y teuebroso. l i Cjncncula días t s l u v o uave; rJ ndo SóEanes, Sólo se Vt ían m a r y cielo; escaseaban víveres y ajínadnlee. y los remeros, amotinados, querían m a t a r á Sófanes y tornar ú lus costas de Cinesio. cuando una tormenta, arra- stratldo la nave hacia Poniente, acabó por arrojarla en la playa d e i. Liuota tierra. l i r a ésti u n a isla ¿grande y feraz, d e dínia delicioso y pLjblada por h o m b r e s y mujeres ht- rmusísimos y ele claro in; j; enio, rpie moraban t n ciudades niaijuíficas, WAi VT con toda sucrlf de inventos sutiles y qvje hacían lú vida fácil y rata, J. a isla? e llamaba Atlantis, y Atlantis na capitab I, ÜS allánlidas acorritrcnj j enerusainente á SófaUes y lo cobuaror: d e atejiLiones. Sófanes estaba ya easí satisfecho- Ivstudió la Icn ia del país, y en ella (iiseurrja cnn los profundos sabios atlántidas, Mil cusas inauditas aprendií en poco tiempo acerca del cursci de los astros, de las leves que líobieman los fenómenos del mundo y de a i ocultas fuerzas naturales de que los a t l á n t i d a s s e valían p a r a fines útiles y bellos, iJe todo lu cual se pasmaba Sófanes, así como también se pasmaba y deleitaba sobremanera eontt. -uipl ¿indo la. s niaraviliusas ubras de arle, adorno d e los templos y palacio d e la isla, l erí a u u así Uu se satisfacía Sóíanes. Cada nutrva i. Osa que aprendía a; randaba para él el misterio de la creación. Los atlántidas recünocían que aljfú de má- Ikello podía couctbir. se que sus estatuas y pinturas, aimque no sabían realizarlo. confesaban adenu is su i Tioraudn acerca d -l oríjíeu. fin y esencia de las cosas. I.l c v sabían poco más que Sófanea, -Rso que prefí un tas- -contestabais casi siempri; al í riej o los h o m b r e s 4- fí