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I LBUIi, 1904: 1 A BUR, dijo el diablo, por no decir A- Dios. -Y lo mismo le decimos al año que acaba de marcharse. Abur, 1904, que adiós no mereces. ¡Vaya unas gracias que has tenido, hijito! ¿Será cosa de recordarlas? Sí, para que te demos con más gusto la despedida. p N E N E R O tuvimos á Maura en el Poder, huelgas abundantes, couplets del cangrejo, alborotos, líos, bofetadas, palos, apertura de Cortes, varios estrenos lamentables en diferentes teatros y otra infinidad de calamidades públicas y privadas. Apretó el frío, y al que le cogió sin gabán no le valió embozarse en la papeleta. Se abrió el Consultorio de niños de pecho, y á muchos les dio gana de volver á la lactancia por ver de asegurar el alimento. L, a peseta siguió enferma, y además de enferma, por las nubes, pero en cambio, tiros 5 pedradas; volvieron á la patria los gloriosos restos de Cavite, y segtiimos viviendo, aunque bastante mal, todos los demás restos de las derrotas pasadas y presentes. A BRIL llegó, no precisamente coronado de flo res ni de alegrías, sino, como siempre, con los recibos de la contribución (Drimer trimestre se inventó un procedimiento para guiar los globos desde tierra, ¡cosa admirable en este país de capitanes Arañas! T E B R E R 0 asomó las narices, por cierto bastante coloradas, y como de costumbre, se celebraron los bailes de máscaras, en los que no se divirtió nadie, y los meeUngs republicanos del día II, con las detenciones consiguientes. Unos bolsistas opinaron que Maura lo hacía muy bien, otros que lo hacía muy mal, y al país le parecieron tan mal los bolsistas como Maura y viceversa. Los japoneses comenzaron á sacudir el polvo á los rusos, y con este motivo tuvimos el placer de hablar de Kurold, del almirante Togo y del general Kuropatkine, que ya, por desgracia, se nos han acabado y no dan juego en los cafeses. En el en la mano; j á qaien no tuvo que pagar eso, p or lo menos el casero no le perdonó ni tanto así de la mensualidad, ó la patrona, á falta de casero. El presidente del Consejo, que vivía en casa propia, se vio libre de estas molestias, pero del pellejo se lo sacaron en las Cortes; conque, total igual. En el Circo empezaron los saltos mortales y las planchas, y en el Congreso también. Se celebró en el Vaticano el Centenario de la Corrección Gregoriana, y aquí ocurrieron varias incorrecciones gruesas y también se hicieron bastantes calendarios políticos; y en esto llegó l A Y O el mes de los poetas jr de los prestamistas. El que había desfrutado de capa ó jaban llevó tan apreciables prendas á donde no Retiro, con motivo del Carnaval, hubo las astracanadas de costumbre y, sin más novedad, pasamos al mes de AjyAS. ZO, durante el cual el ministro de Hacien da cayó en la cuenta de que la salvación de España estaba en el cultivo del algodón; los valisoletanos creyeron que todo se arreglaba á palos. se apolillasen, y gracias á ello pudo aburrirse á todo su sabor en los toros, fiesta nacional que ha llegado á convertirse en una casi continua serie de bostezos sólo interrumpidos por golletazos de todos los repertorios. Se inauguró la Exposición de San Luis, en la que estuvimos representados únicamente por un respetable señor á quien dimos 2.000 pesetas para todos los gastos, viaje inclusive. Las modistas acordaron formar una sociedad de resistencia para el cobro, y muchas parroquianas tenían j a formada otra para el pago; y en éstas y en las otras, se echó encima UNIO, con gran sobresalto y apuro de los estudiantes. Como todos los años, se llenaran los bancos del Retiro do jóvenes que palidecían sobre J los apuntes de Metafísica, de Algebra ó de Terapéutica. Se cerraron las tabernas y los cafés un día para protestar de eso de los alcoholes, y no nos