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p i rey de Italia es hoy día uno de los monarcas más felices del mundo. Una s 6l a preocupación que amargaba su existencia acaba de desvanecerse. La hermosa reina Elena ha dado á luz un príncipe heredero, y ya está, por tanto, asegurada la sucesión masculina al trono en la línea directa. El bautizo del nuevo príncipe se verificó días pasados en el palacio del Quirinal, asistiendo á él representaciones lucidas de las Cámaras y el cuerpo diplomático. I A profecía del humorista que auguraba no hace mucho que en el siglo x x París llegaría á tener más habitantes de piedra que de carne y hueso, va cumpliéndose poco á poco. En pos de las estatuas á los grandes pintores, mrtsicos y literatos, vienen los monumentos á los caricaturistas y dibujantes satíricos. En la plaza Saint- Geoi- ges acaba de inaugurarse un lindo monumento al gran artista Gavarni, que acertó á reflejar en maravillosos dibujos al lápiz y en picantes litografías la vida de una parte considerable de la sociedad de su tiempo. La obra de Gavarni, popularizada en todo el mundo por las estampas litográfícas, no es, sin embargo, una colección de caricaturas circunstanciales y pasajeras, cuyo interés se haya desvanecido al olvidarse los sucesos que las motivaron. H a y en esa innumerable serie de apuntes ligeros y graciosos que representan los tipos y costumbres de las orrísseíivs, lorcttes y débardcurs, lioy ya desaparecidos, una gran cantidad de observaciones filosóficas, que por su profundidad y su. interés humano pueden ser saboreadas en todas las épocas. Las figuras que Gavarni copió amorosamente; aquellos adorables perfiles de mujeres ligeras que alegraron la vida de nuestros señores padres, han cambiado solamente en el traje y atavío exterior; pero lo que Gavarni les hizo pensar y decir, unas veces en son de chanza, otras con cierto dejo de amargura, vive y vivirá mientras haya hombres y mujeres, grandezas st ibitas y decadencias rápidas, miserias mal disfrazadas y alegrías mal fingidas. Un caricaturista, ó no es nadie ó es el más eficaz, si no el m á s profu. ndo filósofo de las sociedades modernas. No sabemos dónde se encontrarán páginas tan elocuentes acerca de la sociedad francesa contemporánea como los garabatos de Forain. Cuando la línea de la caricatura lleva dentro una idea bien concebida, su efecto es mayor y más cáustico que el de todo cuanto escriben articulistas y poetas. p i REY LUAR, la inmortal tragedia de Shakespeare, ha sido adaptada, en veinticuatro cuadros, á la escena francesa por los Sres. Fierre Loti y Vedel, y está representándose con extraordinario éxito en el teatro Antoine, de París. El gran actor Antoine ha estudiado y representa el papel del protagonista con maestría asombrosa, si hemos de creer á la prensa parisiense. Lo quepodemos juzgar por las fotografías, es que pocas veces se había presentado un tipo tan artísticamente caracterizado. I ERMINAMOS e. sta gacetilla publicando los retratos de dos hombres terribles: el ministro de la Gue rra japonés, general Terautchi, y el jefe de Estado mayor del ejército de operaciones en la Manchuria, barón de Kodama. Ellos han sido, con el mariscal Oyama, los organizadores de las victorias japonesas. En sus rostros, nada simpáticos, se pinta no sabemos qué extraña insensibilidad, qué fría indiferencia, que pone los pelos de punta. A pesar de esto, no les envidiamos las noches que pasarán. KOMA. BAVTIZO DEL P R Í N C I P E HEREDERO D E ITALIA EN EL QUIRINAL. LAS CARROZAS DKL SENADO ACUDIENDO Á LA CEREMONIA Fot. SimbüIL