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ÚLTIMA ZODIACADA DEL AÑO CAPRICORNIO p L décimo signo del Zodiaco representa una hermosa constelación en la cual entra el sol al comen zar el invierno, ó sea en el segundo solsticio. Consta de cincuenta y tantas estrellas principales y de una porción de asteroides ó estrellitas de escalera abajo. Esto y otras muchas cosas de carácter más técnico, es lo que dicen los astrónomos. Sepamos ahora lo que dicen los poetas. Para ellos la constelación es una cabra, un cabrito ó un monstruo mitad cabra y mitad pez. En el primer caso, no cabe en lo posible dudar de que la cabra es la propia Anialtea, nodriza de Júpiter, el papá de los dioses. Pero si aceptamos esta opinión para ahorrarnos más investigaciones, tropezaremos en seguida con nueva dificultad que nos proporcionará las más molestas perplejidades. Porque unos autores, mitólogos de respetabilidad indubitable, afirman que Amaltea era ima doncella, hija de Meliso, rey de Creta, la cual se encargó de administrar el biberón á Júpiter cuando aún n o le habían salido los dientes. Parece esto poco probable, sin embargo, atendiendo á! a poderosa razón de que los biberones son un invento desde luego muy posterior á la infancia de Júpiter. Indudable es, no obstante, C ue el pobre Jiípiter tuvo una infancia borrascosa y necesitada. Como que su papá Cronos, ó sea Saturno, estaba resuelto á devorarle, barbaridad que, de realizarse, nos hubiese privado de conocer á los dioses del Olimpo, desde los c ue cantó Plesiodo hasta los cjue bailó Offenbach. Y hubiera sido una lástima. Por fortuna, Júpiter supo arreglárselas para verse libre de la voracidad paterna, lo cual parece imposible tratándose de un chico de pocos meses, y logró ocultarse en el palacio del estimable rey Meliso, cuyas hijas, segiin se dice, le criaron valiéndose de una cabra. Mas otros autores aseguran, como si lo hubieran visto, que Amaltea era el nombre de la cabra y n o el de la doncella. De aceptar esta creencia, bueno será que sigamos la corriente y creamos á pies juntillas que Júpiter agradecido, en cuanto comenzó á comer entrecots, abandonando la dieta láctea á que la Naturaleza sujeta en los primeros meses de la vida así á los dioses como á los simples mortales, concedió á Amaltea una decorosa jubilación, muy común por aquel, entonces: la de colocarla en el cielo, formando una constelación preciosa, recompensa harto más envidiable que la modesta gratificación de treinta mil reales otorgada á los ex ministros anteriores al famoso decreto del Sr. Silvela. Así los dioses recompensaban á sus favorecedores y amigos sin gravar el presupuesto; y de ahí resulta que ese cielo azul que todos vemos, no es cielo ni es azul, sino más bien algo así como el albergue de las Clases pasivas del Olimpo; hecho que no vacilamos en someter á la consideración de nuestro querido amigo el diputado á Cortes por Sort D. Emilio Ríu, tan competente en estas materias, acerca de las cuales h a escrito un libro luminoso. ¿Creemos, por el contrario, que efectivamente Amaltea no era la cabra sino lajoven hija de Meliso? Pues entonces habremos de aceptar la tradición de que Jtipiter agradecido obsequió á Amaltea con uno de los cuernos de la cabra, el cual fué nada menos que el famosísimo cuerno de la abundancia, d e donde salían todos los bienes y riquezas del mundo. Esto habría que entenderlo en el sentido de ser Chipre, la patria de Amaltea, uno de los países más fértiles, ricos y hermosos del mundo. ¿Tampoco creemos esto? Fuerza será confesar que el Capricornio es nada menos que el dios Pan, el simpático y alegre Pan, quien, perseguido á muerte por el horrible gigante Tifón, se vio obligado á sunierg irse en el Nilo tomando la forma de u n macho cabrío, de medio cuerpo arriba, y de un delfín lí otro pez por el estilo, de medio cuerpo abajo. Esta explicación, á pesar de apoyarla muy graves autor s, no nos parece tan agradable como la otra. No obstante, ustedes quedan en libertad completa para decidir si Capricornio es cabra, doncella, cabrito ó monstruo. Dudas como ésta nos ocurren todos los días tratando de algunos personajes conspicuos, y cada cual las resuelve como puede, ó las deja sin resolver, que suele ser lo más discreto. DIBUJO UB X A U D A R Ü W. B.