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ilCrónica 6 mfícalf lii m m 1 4 Í V A piedad y devoción de los sevillanos, tantas veces manifestadas en la historia, acaban de revelar se nuevamente en forma suntuosa y magnífica con motivo del regalo de una corona para la patrona de la ciudad, la Virgen, de los Reyes, y otra para el Niño que la sagrada imagen lleva en brazos. Ambas joyas han sido construidas en los talleres de orfebrería del Sr. Vives, y según se dice, están valuadas en 700.000 pesetas. No podía esperarse menos de la comarca más fértil, rica y poderosa de España, y de una ciudad como Sevilla, cuya prosperidad 3 opulencia son hoy tan grandes como en los tiempos en que tan regios donativos eran cosa cotidiana. Al menos, así lo hace suponer la generosidad de los piadosos proceres sevillanos que han contribuido á tan bella manifestación de arte y de religiosidad. (T OMO todos los años, se ha verificado en la nobilísima ciudad de Huesca la feria de San Andrés, á la cual suelen concurrir ganaderos y negociantes de todas las regiones de España, tanto por la importancia que la feria suele tener, cuanto por ser casi única en esta época, particularmente en las comarcas del Norte de la Península, Tiene, por consiguiente, esta feria un carácter especial y completamente distinto del que señala á las ferias celebradas en primavera en Andalucía, ó en el verano en las más principales ciudades del Centro. A la feria de Huesca acuden los tratantes valencianos y catalanes en busca de carne (reses vacunas) para la exportación por el Mediterráneo, y los del Centro, y sobre todo los famosos fimranchoneros, á realizar grandes compras de ganado mular de ese bravo y sufrido que se cría en los valles de los Pirineos, singularmente en los de Ansó y Hecho. Allí se ven los chesos y chesas, pintorescamente vestidos con sus atavíos medioevales, conduciendo las piaras de muletas que, después, guiadas por los maranchoneros, recorren toda España en busca de compradores. Iva de los maranchoneros es u n a curiosa y notable industria. Estos honrados 3 laboriosos hijos de Guadalajara, que por el traje parecen aragoneses, van sembrando de muletas toda España. Como los labradores en pequeño no andan sobrados de moneda, el maranchonero les entrega las muías mediante un contrato que nada tiene de leonino, en el que se estipula el pago á plazos casi fantásticos. Quien esto escribe ha conocido bastantes casos de insolvencia forzosa ó de pago en cantidades y épocas inverosímiles: y sin embargo, el maranchonero, siempre contento, feliz con su vida nómada, rara vez se enfada ni saca las uñas. Su memoria es prodigiosa: recuerdan los nombres de los labriegos y de sus fiadores, el pelo y condiciones de las muletas entregadas y otros mil detalles, sin consultar ninguno de los papelotes con que llevan abarrotadas sus gigantescas carpetas. 1 A noche del sábado último fué de gloria para la Literatura dramática española. Estrenóse en ei teatro de la Comedia la hermosa versión castellana que ha hecho el popular dramaturgo Joaquín Dicenta del admirable drama El místico, de Santiago Rusiñol. El público aclamó con gran entusiasmo á Rusiñol y á Dicenta, y también á Enrique Borras, que interpreta maravillosamente el papel de pn tagoni, sta de i? OTíií co. SEVILLA. CORONAS REGALADAS Á LA VIRGEN D E LOS REYES Y A L NIÑO JEStJS POR LA ARISTOCRACIA SEVILLANA Fot. J. Barrera