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O M O la curiosa actividad ó la activa curiosidad de los fotógrafos llega á todas partes, nuestro co rresponsal Chusseau- Flaviens ha logrado penetrar máquina en mano hasta en los más íntimos rincones del palacio de Belgrado y sorprender al nuevo rey de Servia, el Sr. D. Pedro I Karageorgevitch, ya en el comedor, ya en el despacho, ora consultando un mapa de la Manchuria y revelando en su postura y entrecejo el profundo interés con que sigue los incidentes de la guerra rusojaponesa, ora leyendo los periódicos de París, bien mondándose los dientes ó fumando con elegante indolencia un cigarrillo. De todas esas fotografías hemos escogido la que representa á S. M. D. Pedro I sentado á la mesa en el comedor del nuevo palacio de Belgrado, con sus hijos y con algunos generales y oficiales de la guardia. Como ustedes pueden ver, el comedor no tiene nada de regio, y sin jactancia podemos decir que los poseemos no inferiores por su confort, lujo y elegancia en algunas casas de huéspedes acreditadas, de esas que suelen frecuentar los diputados rurales y las comisiones de Ayuntamientos que vienen á Madrid á gestionar asuntos de propios. La modestia j- parquedad con que, según esos datos, vive el rey D. Pedro I, no pueden ser más simpáticas, si se tiene en cuenta que la nación servia, perturbada con. stantemente por las disensiones políticas, se halla en un e. stado económico que requiere grandes sacrificios por parte de todos sus ciudadanos, y para esto ningún ejemplo mejor que el que se da desde lo alto. D. Pedro I tiene, además, mil motivos para proceder en todo con la mayor prudencia, porque, á la verdad, el papel que ha tomado á su cargo no es nada fácil. 1 I NA iglesia flotante no es lo que suele llamarse por ahí tm espectáculo vulgar. En muy varias oca siones y circunstancias históricas se ha aplicado por distintos oradores la metáfora de la nave, aplicándola ya á la Iglesia, ya al Estado. Por e. sta vez, la metáfora se ha realizado cumplidamente, y los berlineses pueden visitar á diario el barco- iglesia, en donde se celebran todas las ceremonias litúrgicas. Una de las primeras personas que le han visitado, según resulta de nuestras fotografías, ha sido S. M. la Emperatriz de Alemania. TRA fotografía directa del natural nos enseña el procedimiento, por cierto bastante bárbaro, que para evitar la pestilencia de los cadáveres se ha seguido con los soldados muertos en las últimas batallas reñidas en la Manchuria. El epígrafe llama piadosamente á eso mcineradón; pero, á lo que se ve, no se ha hecho sino colocar los cadáveres echados en filas sobre un lecho de cañas, y prenderlas fuego hasta el completo achicharramiento ó carbonización de las infelices víctimas de la guerra. Ya pueden, en vista de esto, pronunciar elocuentes discursos y celebrar indigestos banquetes los señores del Congreso de la Paz próximos á reunirse nuevamente en la Haya. Todos los toasts y todos los brindis no podrán evitar que, hoy como ayer y mañana como hoy, sigan cometiéndose las más crueles inhumanidades en nombre de no sabemos qué salvadores principios. BELGRADO. S. M. EL REY PEDRO I DE SERVIA COMIENDO EN FAMILL Fot Ghusseau FIa -iens