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Déjame, Pastora; déjame, por Dios. ¿Qué Ic importa á naide, si naido mo quiero, que me muera yo? tPa vivir tan sola, pa llorar así, ¿no es mejó que acabe, que me vaya pronto? Sin pare y sin mare, ¡qué sola quedé! jYa naide mo quiso! ¡A mí que vivía de tanto querer! T puse en un hombro después mi ilusión, y el hombre ora falso, más falso que Jud: is y al fin me engañó. ¿Que le importa al mundo ni á naide de mí? jDcjamo, Carmela, por Dios te lo pió! ¡Déjame morir! LA CHAVALILLA Déjame, Pastora; déjame, jíor Dios. ¿Qué lo importa á naide, si naide me quiero, que me muera yo? ¿Qué lo importa al mundo... ni á naide de mí? iDcjame, Carmela, por Dios te lo pió! iDéjamo morir! En patio alegro de casa limpia, allá en los altos del Albaicín, una gitana da quince Abriles así lloraba y hablaba así. Todo en la pobre temblaba á un tiempo con angustioso vago temblor: la cara linda y el seno leve, las manos finas, la dulce voz... Pobre chávala, flor medio muerta entre las flores de su jardín, cuando las gracias que prometía tan sólo estaban á medio abrir! ¡Flor consumida por mal profundo! ¡Flor malograda por mal do amor, que apenas puede vivir muriendo... en un ambiento lleno do sol! una gitana la sostenía, do blancas gi cñas, de obscura tez; sabia doctora, gran curandera de las congojas que da el querer. Y estaba enfrento do la chiquilla, con incansable curiosidad, otra gitana también muy vieja que no paraba do suspirar. Vanos consuelos oran los suyos para los males do la infeliz. ¡Picaros males! ¡Pobre chávala! Lloraba á mares y hablaba así: En sus miradas, como un relámpago, terrible angustia so reflejó, y de repente, de entre los brazos quo la estrechaban la ohavalilla se desprendió... ¡Muerta: ¡En el sucio tendióse muerta! Sin más palabras, sin más suspiros; ¡muerta do angustia! ¡muerta de amor! Al seco golpe del cuerpo inerte más bien se unieron que contestaron dos alaridos... ¡y luego el patio mudo quedó! ¡Nadie en el mundo lloró á la pobre! ¡La ohavalilla... la flor preciosa, de pronto muerta, cuando las gracias que prometía tan sólo estaban á medio abrir! Algunas veces, de igual manera, sobre los campos, solo y perdido, un pobre pájaro viene á morir... y nadie llora, y el mundo marcha, mientras el pájaro se muere allí... ¡Después de todo... ¡La vida es mala; todo es engaño, maldad en ella! ¡Quien más nos jura cariño eterno suelo engañarnos también al fin! ¡Morir á solas! ¡Morirse pronto! ¿Es gran desgracia ó es gran ventura morirse así? C. FERNÁ. NDEZ SHAW DII 5 UJO DE H U E R T A S