Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
FUENTE GRANADINA lo q ha jrustada ustcdP Generalífe? el AlbaiL ín? -pTCíimlL Q rtu nes vt ¿7. uale eximioleiiovclúsUi D. J á í c María ¿la. Alhaiiibra? u e elrej resaba de mi viafc- á Uraninla. a o de Pcrctia, q- -Hl aj ua, -me conteí, ló con doj máiica stC ued: iJ acEiitiíada pur la a d u s t a t! N rx S 0: 1 del rotítio quijotesco, por la audacia afmijjc i: ira d c a cenioieoU pcdlla. jior el movimientci ímlísoíplíaado d e los lente? que á duras peua s cabalt abau la iiarí ooiuo un lual j i n e t e en im poiru di: miiclia san -rc, i l o y día, t o d o el qiie h a leído las obras del ínnuírtal GajiíveL t r e c r á que t- n clla pe íiispiní la cojitestaciilu de Pereda; pero cuando y o se la oí. laü obras d e G a n i v t t u o habían llegado sino ¿mnj- escaíio n ú m e r o de leetores, y JL ÍC ÍIITO q u e el hjdalg: o nvoutañts n o la? h a b í a lei doMc complace- -añadía el autor de M huuiauizaLido un poquiUo el í e bi- -vcrcójuo en G r a n a da el a s u a c o r r e y s e í i l U a po t o d a s partes, m a n a d e las paredt: hrola Uc cobimjras y pilastras, surte de UoTlde menos se íit- nsa, entilo la san re J e la ciinlad: c a u t a con amigable VOK en las albtrcasH ríe cu los surtidores, m u r m u r a historias i uorada i en los cañus. Por eso, más qUe las a uas q u e todo el n m n d u v e eu lu jardines d e la A l h a m b r a y en tal ó cual aparattksa fuente de mucho boato arquitectónicn, nie hala. i a air y v e n ó bien oír síji verla, eómo íiuye la fresquísima vena en Tas ínentes sin Tiombre, cu los caños íhi hisían i, d o n d e van ¡í bucearla cou sus canlarilloü las mocitas parleras del barrio. N o j n r a r é a u e el maestro dijo nn párrafo tan larj o como éste, ni siquiera s o y capaz d e aseverar que tal h a y a habfado t n sn vida, pero í, i q u e lo pensún interjjrelaudo con su pcrspicaii s u t i l e a algo quo tudo buen i; ranadino s í t n t c eu lo m á s bondi é ínlinto d e su ser. Con h a b e r sido tantos los cautures de las fuentes desconocidas y d e los lU smuiales innominados, n i í i n i o acertó del tijdo á traducir en verso ni en prosa el y atractivo misterioso del a; na que Be titsli a ¡jur el caño, forma en el aire un tubo d e cristal límpido y se deymaya d e íiisto en la taza, f Quién es capaz d e creer q u e el a. í ua d í l eafio n o vive, n o siente, n o se entristece y se ales ra, s e í n las horas! Quién tiene tan mal oído qiíe n o yiereiba la diferencia y s a r i c d a J d e SIIÍ vores? Hl Inyar es el mismo, las circunstancias idJuticas, pero el elaro c a n t a r d e l a fuente al albear l a m a ñ a n a no es l a misma caricia excitante qiic lleí; a ú n u e s t r o ídn en lo caluroso del ilía, nj el mismo trémulo salpiqueo del anochecer, ni el mismo lamento snai- e y fatal del caño eterno vn la houda noche, A la tardecita, la fuente, por luimildL- que sea, no suele eaular sola- Coro v coutrajmnto 3 c Tíacen la. s v o e t s frescas de las niucljachos, que niíilieíosas p f a n y ¡gorjean. Cosas son éstas anti inaseomocl m u n do. Para hablar d e ellas, sumo a r l e es menester, así como el del c; íre in cantor del Céueüis ú el del divino pnuia del J- rfusí Al hallaros j u n t o á u n a fuente a n i m a d a p o r el eliiclii bco d e las mociLoa, un evocáis el recuerdo dulcísimo d e Rcbecii, l a b l a u c a visión q u e aparece tiíca nii hi- Ti- J, ¿hioHta ílbüuen paTPrer- dice el patriarca- -y virgen m u y h e r m o s a no ctmoeida por vaníu i Xo volvéis á iciitir la melancolía q u e en el p r i m e r Ftrifíio os produjo la aparicíún de la desesperada Margarita j u n t o á la fuente d e las muchachas reidoras ¿No o s aí asaja los oídos u n a reminiscencia Út la inefable escena i rí Ljfu. iH que el coloso de líoun esmalta en- sn Sinfonía pastoral? A poco que seáis cuamorad o, no sentís a n a s d e t x e l a m a r como el IJ. Jiiau en la cífineJia famosa d e Lope, Mái iroeío en lúa blancüs numot ver aquoi cáiilsiro puesto i! i jiieTUeilol Olviiio, V jL dihl? ÍTÍ LTI IÍL IIOOIIÜ y vor que L lu diilroiisft Aí nnto es é. ste iara poet; Ls g r a n d e s ÍIIVÍIIK Ü: L ji que uic por ir conllpio íi ín rasa lia fuiíra L Iji que i iilra ílcntra, i qui. ver eóin f cltrla UaTiia y rcr c miit? da i bajii en su coche aolieTbi e a ii ñ henchirle (ie íirc- s D PtC, Callemos, pues, y medítelo quien pueda I; NK