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REFRANES DEL DICHOSO MES... Qiie entra con Todos los Santos y acaba con San Andrés. I o de dichoso Se dice e n SOll d e p a c i e n t e b u r l a Al buenísimo apóstol San Andrés le cuelgan, con más ó menos razón, casi todos los refranes de Noviembre; y los que no le tocan á San Andrés les corresponden á Todos los Santos. J! or Todos los Sanios los campos blancos, quiere decir que ya comienzan las escarchas en la tierra del Mediodía, los hielos en la del Norte. Trigo santero, no llena granero, dicen los del Norte, porque allí conviene sembrarle en Octubre; y lo mismo repiten los del Sur, porque en estas partes no conviene madrugar tanto. Pero este refrán, como todos, tiene su antítesis, que dice: Por Todos los Santos, siembra trigo y coge cardos, ó b i e n Por Todos Santos, á más tardar, trigo has de sembrar, n o f a l t a n d o q u i e n a g r e g u e Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados, n i q u i e n p r e v e n g a a ú n con m a y o r e n c a r g o Por Todos los Santos, siembra tu trigo y cata tu vino. Como se ve, el mes dichoso qiie nos trae la tristeza de las escarchas y hielos, nos trae también el confortamiento de las frutas encerradas y de los vinos nuevos, porque ya dice otro refrán que Para San Andrés, el vino nuevo viejo es; ya está hecho un niOZO el que era en Octubre un muchacho picaño y revoltosillo que daba que hacer á las tripas. Viene con el vino mozo la alegría á las almas labriega. s: todo el mundo se dispone á andar de trisca y de zumba: en las noches frías arrecian las rondas, y en más de un caserón de pueblo, al parecer sosegado y conventual, brinca el corazón de la moza al compás de las coplas que el vino inventa. Mas no es sólo del vino de donde provienen las alegrías de este mes. La Naturaleza, antes de haber enseñado á los químicos el sabio axioma, propalado por Liebig ó por quien fuera, de que el alcohol disuelve las grasas, proveyó de vino al hombre para que se hallase preparado á la terrible embestida de crasitud que anuncia aquel conocidísimo refrán de A cada puerco le llega su San Martín. Este bueno y generosísimo santo, que cedía á los pobres el 50 por 100 de sus bienes, en lo cual no conozco actualmente ningún cristiano capaz de imitarle, parece el más terrible enemigo del simpático mamífero compañero de San Antón. Aparece San Martín con su media capa, é inmediatamente se echan á temblar millares de padres ó hijos de buenas familias pertenecientes á la raza porcina. Desde San Martín en adelante no hay día seguro. Antes que el sapientísimo Claudio Bernardlo dijera, habían pensado ya, con cierto regocijo, muchos matachines que vivimos de la muerte... de la muerte del marrano, que sin perdón así se llama. Así, lo que para el cerdo y su familia son duelos y lágrimas, para el hombre son ricas morcillas, somarros sabrosos y coruzcantes chicharrones. Otros santos de Noviembre hacen saludables advertencias al campesino. Por San Clemente, alza la maiio de simiente, esto cs, que ya no se debe sembrar. Por Santa Catalina, coge tu oliva, y también Por Santa Catalina. todo elfruto da la oliva. Ksto, sin embargo, depende mucho de que el año venga mojado ó seco. En fin, el ya citado San Andrés ama tanto el campo, que cuanto en su tiempo se trabaja lo remunera con creces, y por eso decimos: La huebras de San Andrés, ni á tu padre se las des, ni quince días antes ni quince después. W. B.