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getal, absolutamente exenta de todo condimento, desagradable por end y nada apta para las personas desganadas y de gus tos refinados y exquisitos. En cambio, para que la descendencia perteneciese al sexo femenino, no solamente se exigía una alimentación variada, fina y apetitosa, sino un sistema de vida alegre, higiénico y divertido al par; y á tal punto llegó en esta materia el arte y la ciencia de Krawinsky, que discurrió una variada lista de fsteiicos, con cuyo uso se conseguía no solamente que lo que naciera fuese hembra, sino que fuese agraciada y hermosa. Algo de esto habían presentido los griegos do la época clásica cuando llevaban á sus mujeres en estado interesante á contemplar las estatuas de Fidias y de Praxiteles, ó á ver luchar á los púgiles atletas, hermosos y bien formados, en la palestra, para que las criaturas después salieran hermosas. Popularizado por la generosidad de su inventor y por la oficiosidad de la prensa el sistema de Krawinsky, iio tardó en generalizarse su aplicación en casi todos los países civilizados. Al conocerlo los Trades Unions de Inglaterra, acordaron celebrar una asamblea general de todos los obreros del mundo, la que se reunió en Manchester. En ella, varios elocuentísimos oradores expresaron su convicción de que el invento de Krawinsky representaba un paso gigantesco para la solución del problema social. -Sujetemos á nuestras mujeres- -dijo uno de los oradores resumiendo la cuestión- -al sistema de Kx awinsky, ya que es fácil, cómodo y barato. No tengamos más que hijos varones, brazos fuertes y útiles que, multiplicados infinitamente el día de mañana, lograrán por la fuerza la soñada emancipación. Así se acordó por unanimidad entre generales y atronadoras aclamaciones. Til acuerdo hizo estremecerse y temblar á todos los aristócratas y burgueses del mundo. No había entre los aristócratas y burgueses, que, naturalmente, suelen ser egoísta. Trades Unions ni federaciones que pudieran contener aquel movimiento avasallador. Por su parte, las señoras aristocráticas y burguesas tampoco se prestaban á sujetarse al brutal y tiránico tratamiento de Krawinsky, y la mayor parte preferían tener niñas á tener niños. En esta lucha, que poco á poco iba trasluciéndose en la prensa y en la opinión, alarmando á los gobiernos, pasaron veinticinco años. Entonces el problema cambió radicalmente de aspecto. Ea clase obrera había multiplicado el número de sus hijos varones en proporciones amenazadoras; en cambio, las clases pudientes y propietarias casi no contaban más que con hembras en la edad de veinticinco años para abajo. ¿Y qué había de ocurrir? Que imponiéndose al fin y al cabo la Naturaleza y su ley de amor, el problema social siguió en pie, porque aquella masa enorme de hombres dispuestos á arrasarlo todo y á hacer la revolución social, al ver que frente á su fuerza y brutalidad no ofrecían las clases ricas más que el encanto y debilidad de las mujeres jóvenes, se enamoraron de ellas, se degollaron unos á otros por poseerlas, y los c ue en la sangrienta lucha quedaron triunfantes, no hicieron más de lo que á ellas les dio la gana. LEMA: DILSUJO. U E U E G I Ü O B MAETHUS FANTÁSTICOS) (PJÚ. MEKO 3 1 UIS Í N U K O I K Ú COiNCUiitíO OE C U E r O S