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tenía un alma tierna y sensible, sedienta de amor: le veía pasar todos los días por su tienda relampagueando en los ojos de los novios y las novias, resplandeciendo en las pupilas de los padres y de las madres primerizas. Sólo á ella no le tocaba más goce que el de aspirar el perfume de tanta y tanta pasión humana. Los negocios iban muy bien. Clarita estaba rica. D. Celso el canónigo, que todos los días pasa. ba en la tienda un par de horas, reventaba de gusto. -Hija mía- -solía decir; -la Virgen te inspiró al poner esta tienda; y á mí no me digan que puede haber comercio más alegre, gustoso y cristiano que éste. 4 quí nunca se ve una cara triste. -Y el buen cura se refregaba la reluciente papada hacia arriba con la mano izquierda, como un lobo marino se atusa la sotabarba. Solo Clara estaba triste. Era fea, muy fea la pobre; y aun cuando su comercio llegó á ser de los más fuertes de la ciudad, nadie la quiso para esposa. Rogaba la sinventura á la Virgen Santísima, pidiéndola iin milagro. Horas enteras se pasaba extasiada ante el bebé rosa del escaparate, una muñeca de tamaño natural con ojos azules, más anchos que la boca, sonrosados mofletes y sedosos rizos. Aquello era lo que ella esperaba del amor; no era el amor en sí lo que le importaba, era lo más santo y hermoso que en él hay: la maternidad. Y muchas noches, después de cerrar la tienda, cogía al bebé rosa en sus brazos, ó bien le colocaba en un moisés, ó en una cunita adornada, ó le paseaba en un cochecillo que en la tienda había, y que, por lo caro que resultaba, nadie se atrevió á corcprarle. Clarita adoraba á su bebé rosa como si fuera de carne y hueso. Las oficialas de la tienda, que habían visto nacer, crecer y exacerbarse aquella pasión, se decían unas á otras que la maestra estaba guillada. Los más ricos valetuietines, el punto de Alen on más delicado, aquellos encajes de Malinas que parecen tejidos por arañas invisibles que tuviesen corazones de ángeles, le servían á Clarita para adornar, agasajar y emperifollar al bebé rosa. La infeliz no dormía; era la primera á la misa de alba, y allá se la veía con los ojos fijos en la venerada imagen de María, que desde el obscuro foiido de su capilla lanzaba reflejos multicolores de esmeraldas, rubíes y brillantes q u e recama. ban su manto. El milagro se hizo. Una noche que Clara había dejado al bebé rosa en su cunita, de repente despertó sobresaltada. Había oído vagir á un niño; irresistible presentimiento la llevó hacia la cuna. ¡Santo cielo! Era un niño, sí, un niño de veras, un infante como de un mes ó dos, de blandas carnecitas, de ojitos azules, de engarabitados X dedezuelos, que i n t e n t a b a meterse por los ojos; de ágiles VíEh, piececillos, que pataleaban en tre los encajes... Clarita creyó volverse loca de alegría. Toda la noche pasó arrodillada ante la c r i a t u r a ador á n d o l a como l o s pastores á Jesucristo. El milagro no le pareció tal á nadie. La inocente Clarita perdió su buena fam i resintió. Las buenas monjitas se nc. i i- i; Clara; pusiéronse de acuerdo con otro comerciante de la ciudad que ya intentaba hacer la competencia -al Bebé rosa. Clara confesó lo ocurrido á casi todos los curas de la ciudad; ninguno quiso darle la absolución. D. Celso, el gran teólogo, se apartó del trato con Clara; estudió concienzudamente el caso. Una mañana, Clarita, sola con el niño en brazos, entre las galas rancias de la desacreditada tienda, cuyos encajes y puntillas comenzaban á enrubiar, vio aparecer al excapellán carlista muy colorado, pero muy satisfecho, que con su gran fieura negra en medio de tanto blancor, parecía un borrón de tinta en un pliego blanco. Y el inmenso borrón abrió los brazos, los extendió evangélicamente, apoyó una mano en la cabezaide la llorosa madre y otra mano en la cabeza del chiquillo, y dando una gran voz que escucharon todos los tenderos de la calle de la Lonja, dijo: -Y o te absuelvo, hija mía, y proclamo en altas voces tu inocencia. Y en verdad te digo que solamente no creen en milagros los que no son dignos de ellos. LEMA: C L Í O DIBUJOS DE HUERTAS (NÚMERO 27 DE NUESTRO CONCURSO DE CUENTOS FANTÁSTICOS)