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EN EL G E N E R A L I F E RIUNFE Sevilla cotí el llnmear d e su luz embríaíiíirlnra. írr. tdic M á l a s u fJorecíentc ale í- medílerráiica, bríllt C: ídi como la taza df jilíit L le los licnipns inodtornos, como el brufíitlo escaldo ile HOrculcf! d e los tiempos ant i tios... El pucta C ixe necesita u rincón d e sniiilira y d e recíito n o lo hallará cTi annellíLS t r e s líríllantés c i u d a d e s íiudaluzas. sino q u e irá á buscarlo eu la callada y mistcrioíía Córdoba, ¿mejor eu la inu jiittante y a Uicínadora Granalla. I K repuestos rinconeí! a e l a Albambra, los misteriososjardiTICs s del íícueralífe son y s e n l n siemiíre t i rcfuñ de los poetas (jue n o escriben, contentándose con rimar l.i vida de fuera con su i u t e n n r vivir, Husqucn otros l a gfuerra del sol con el esmalte de los aliceres innriscos, el estallar d e la y 7- en las insolentes paredes jalbej adas, el cabrillear d e los rcfli os cíi el l o m o ar- jentino del lUadak uivir; -idorenios nofiotros al sol pacifico, al sol ami o. al sol confidente, discreto, d e nuestras interiores t u r baciones, de nuestras exaltaciones enfenuÍ 2 as y, como tales, pasajeras de nnestroj: frustrados beroi? m o s que en cobardías fenecen, de unestraa quijotcseas acometidas q u e en derribamíeutos saucbíxnos acaban. Compaginemos, q u e en eso está todo el a r t e del vivir. Jos altoM en. snefioü del hidalgo con la hniiianfl filosofía del escudero, Acojiluiosnos pai a clin á urio de estos j a r d i n e s aliandon idoí: VÍÍ; JOS y íintí uos a la vez, d o n d e el sol no es autor, sino colaborador y revela parte d e lo q u e hay, y se calla lo q u e d e callar es. Knclaustremns nuestros desasosiegos en el flagrado recinto del Gcneralife. lardín único donde la arijuiteetura parece nacida de la vegetación, porque el m a y o r acierto, la má íionda intuición estática del alarife m o r o granadino, estuvo en borrar la linea convencional y embustera q u e á n u e s t r a raeiunaliilad analizadora y pedantesca le hace dií ¡tin ¡r el tronco vivo d é l a m ue rta columna. 3 el dorado verdor del follaje, do la recamada alharaca q u e gallardea en los muros y en losuanos. Gocemos la más exquisita alearía, la del oriie o y la paz. leyendo entre el a r r a y á n la adelfa y la magnolia, d e amarg a fohación, las pAginaíí g r a n a d i n a s del gran fildsofo 3 poeta Ganivet: í na d rrofj df üi errilifíoi ó A JUi lanía ia qm ir nmnij R. VARONA DIUUJO IIE AlEi nClJ l- UCBNA