Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
tgtCü WT 0 T CQngUR 7O tHi 5 TORilE. TAT l U s G UAG N O L Y SO SS T oednot u vioass- BONAD tr s sois s tas del teatro Guignol, no es ver. dad? Cuando j o era, chico, Guignol era más sencillo, más modesto que ahora. Los actores, es decir, los muñecos tenían muy pocos trajes. Las decoraciones eran tres: una de sala, otra de calle y otra de jardín ó campo. El músico era un pobre ciego que tocaba en los entre- actos en un piano con las teclas amarillas dos tres polkas y valses, apretando el pedal cuanto podía para que el instrumento sonase algo. Las piezas que representaban tenían casi todas el mismo ar- gumento, y todas, sin excepción, concluían dándose de palos y de coscorrones todos los actores y actrices. Allá, por el año 1878 ó 79 comenzaron á introducirse innovaciones en el espectáculo, es decir, que lo echaron á perder. Se estrenaren entonces dos piezas qvie se titulaban Elcasííllo de Chitchurunihé y La i rin- cesa Chispa, en las que había decoraciones complicadas, relámpagos, truenos, una carroza, un incendio y otras cosas. Ho 3 como digo, no vale la pena de ir al teatro Guignol por las obras que en él se representan, pues yo he visto cantar en el los couplets de Gcdeón y la. faida de percal plancha. Pero si las funciones valen poco, en cambio los abonados de Guignol cada vez valen más. ¡Qué caras, qué gestos, qué hermosura de alma se ve mirando al público! Hombres viejos ó aviejados, con el alma seca, frecuentad el teatro Guignol, pero miradle de espalda al escenario, pues el espectáculo está en los espectadores. Niños y niñas que vais áGuignol, pedid á los empresarios del teatrillo que os den obras fáciles, sin aparato, con palos y coscorrones que os hagan reir. Siempre será pronto para que veáis y sintáis los coscorrones y los palos que han de haceros llorar. Foi, g, M, ¡j,