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no es tan frecuente como lo era hace veinte años que el madrileño se cuele de rondón en cualquier caserío de G u i p ú z c o a mediante s u cvtniquibus, para gozar, apart e los encantos naturales del paisaje, la divertida conversación del casero, un viejo caln sta que de vez en cuando limpiaba la escopeta de las facciones, a m o r o s a m e n t e colgada de un clavo. Hoy no; el viejo casero lia muerto; sus hijos son trabajadores en tal ó cuál fábrica, y, por tanto, socialistas; ó son accionistas de la misma fábrica, y, por tanto, amigos de la p a z Reciben afables á los forasteros, si, pero no se perecen VW 5 WI 1 t cif- if í i ii V y? iii? i? v I por tener huéspedes en casa. Exceptúase de esta regla San Sebastián, donde en verano hay días en que hasta las aceras son casa de hué, spedes. No por lo dicho se crea que ha disminuido la emigración veraniega á Guipúzcoa. Al contrario, ha aumentado considerablemente; pero ya no se va sólo á ese hermoso p a í s como á una fonda fresca, ventilada y con pintorescos paisajes; se va t a m b i é n sin querer, á tomar u n a lección de energía y ác perseverancia en el trabajo, virtudes por demás raras y escasas e n t r e españoles. No vamos á hacer á los demás compatrio 9 U T 7! íRm tas la injusta ofensa de afirmar que l o s guipuzcoanos son más inteligen tes que ellos; ni los mismos guipuzcoanos lo creen. Pero sí es lícito y conveniente afirmar que son más testarudos, más constantes para el trabajo, más disciplinados; y por lo mi. smo que estas cualidades son susceptibles de educación y de dirección acertada, parece muy oportuno hacer que todo el mundo se fije en ellas. Que el que vaya á San Sebastián no vaya tan sólo á divertirse con las mismas cosas que le solazan en Madrid, ni tampoco á zambullirse en la vida social y á no salir del boulevard ó de la Fots. Así; nio Concha. Algo de esto, por fortuna, va desterrándose, gracias á la infinita y cómoda facilidad de comunicaciones que en Guipúzcoa existe. Los sansebastianos (como llamaban antes despectivamente á los habitantes perpetuos ó accidentales de la capital los otros guipuzcoanos) van saliendo de su Corcha y