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iil iiiTrómcci 6 ráfica l lii í Tm WftV pSTAMOS en el tiempo clásico de las regatas. Aunque desde no hace mucho ha comenzado á desarroliarse en nuestro país la afición á este hermoso y divertido deporte, no creemos que nunca lleguen á tomar carta de naturaleza en España, cual no la han tomado las carreras de caballos, que no divierten á nadie, como no sea á los sesudos y eruditos sociólogos del Instituto de Reformas sociales. Esos señores deben de ser entusiastas del boxeo, del yachting- del golfmg y demás diversiones que, por su nombre y carácter anglosajón, están llamadas á educar á nuestro pueblo, no á corromperle y pervertirle como las infandas y vitandas corridas de toros. Esperemos pacientemente que dentro de poco vuelvan las corridas de toros á España, y entonces, con el nombre atractivo y simpático de htills fight ó cosa por el estilo, parecerán un admirable espectáculo á los simpáticos sapientísimos señores, para quienes la salvación del país no consiste en crear escuelas é instituciones instructivas (única reforma sot rt verdadera y digna de tenerse en cuenta) sino en prohibir que haya toros los domingos. Pero dejándonos de lamentaciones tan estériles, por lo menos, como casi todo cuanto ha hecho hasta ahora el respetable Instituto, debemos considerar como un bello espectáculo las regatas fluviales de esquifes tripulados pjor un solo remero, en las que lo principal es la fuer a y el valor- es decir, la energía física y la moral, esas dos cualidades predominantes en la raza anglosajona. Asi se ha visto en las magníficas regatas de esquifes verificadas últimamente en el Támesis, cerca de la ciudad de Henley, famosa por su magnífico puente de la Edad Media y por su iglesia gótica. A esas regatas, organizadas por los e. studiantes del Ne- t) College de Henlej y por algunos de Oxford, ha asistido numerosísimo y elegante público, según puede verse en las fotografías que publicamos. Muchos señores y señoras han acudido en diversas embarcaciones, pero de éstas las que más han llamado la atención han sido varios house- boats (barcos- casa. s) al estilo yanqui, verdaderos palacios de verano que permiten á su dueño vivir en el río con las mismas comodidades que en su home. 1 A tantas veces citada carrei a de las midinettes de París va á traer una cola inacabable. Centenares de obreritas parisienses han? -ffj í? í ¿í) K eríe en Berlín, con gran contento d é l o s berlineses, qi e adoran á París, aunque no quieran revelarlo casi nunca. Ci 3 ha inaugurado en París un hermoso monumento al ilustre Pasteur. Damos la noticia gráfica á reserva de ampliarla en más artística forma. D A R Á que ustedes se refresquen, pueden pasar la vista por esa fotografía del lago Baikal, donde hace pocos días aún pasaban los trenes sobre el hielo; y para que se atemoricen, vean ese palacio chino de Mukden, que está al caer en manos de los japoneses. I A feria de Valencia, tan animada este año como los anteriores. Para divertirse de veras, los valen cíanos. HIÍNLFT (l fGLATEKT! A) EL PÚBLICO ESPERANDO EL COMITÍNZO D E LAS RKOATAS