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4 w- N X. r- n: 5; 4. T ve j 0 con el pecho Heno, me maraho como he oenido. Jiío eres vaso de alfarero que, s! lo colman, rebosa: ¡Saníosrisfo silencioso, mar de amor profundo y fiero donde iodo es poca cosal íPorque es grande la porfía me hs robado el corazón: ¡Saniocrlsfo Jíazareno, llene sed el alma mía de crearte otra ff aslónl E. MARQUIXA DIBfJO HE A 1- I: ER I v fc. 5- X. B A L A D A S ESPAÑOLAS Santoarlsto Jíazareno, vengo a darte el alma mia; tómala, no me la pagues. ¡SI no supiera que es bueno, lo mismo te la daría! ¡JlLf, esos brazos abiertos, tan abiertos noche if día! Cuando te miro y los miro, entr. y esos dos brazos muerto. s n dolor me moriría. ¡jly, ese amor por que mueríS y que nadie ha conocido! IJIy, amor oculto y fiero! Si entero dármelo quieres, yo lo guardaré escondido. Gomo tu pasión, la mía siempre crece y nunca aesbs: Sanloeristo Jíazareno, ¿qué iba a hacer el alma mía si en tu amor no la empleaba? ¡Ojos dulces, ojos grandes, ojos de dolor cargados! J! l mirarlos tan dolientes, ¡Señor, no me lo demandes! -líos codicio enamorados! ¡jly, tú que mueres de amor, callado en el padecer! Quién aprendiera de ti á gozar en el dolor sin gastarse en el placer Sanloeristo Jíazareno, mira por qué me has vencido: porque a verle cada día 3-