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¡H o y llega a Lousada la nube! ¡Hoy lloverá sobre los campos nueltros e l o c r d l? a l S l r a n X I T o l o r l S S f T al S e S o í d í S í T y todos aguardan. Es benigna y ale- re la exoresiTnT ¿el ro. trod; 1 No hay r: unores ni hay brisal q u e S l n d n S buscando el frescor que la t erra no nuede dnrlps Típni, f. 3 c, -i pájaros están ocultos, roso. La nube se acerca mansamente, como una promela de t r a n d e s venturas T nrafas sus ánforas llenas. Vienen desde lejos pa? a vorcarfas aíu una l u n a la SSaTrafoírá. no: cuando la caída de la hoja; su padre vív e e n c a r d o! 3 ella so fo ella e s T v S en el Z n d o 1. a zagala, erguida sobre los bardales, susurra una pleo- aria humi de Todot 1 nt i. If? i contestar, el eco de las voces alegra las almas, porque rLa eda el caer d e l í ü u v L L l i s s e S 1. a nube, que ha llegado ya, mantiénese inmóvil sobre el grupo. Un banda? de p a l o m l TM z f h; io el cielo aun alegre del anochecer; vuelan con leve rumor v cuando se han ido lSn f f -í para en seguida reunirse, aquellas aves blancas sobre la ¿o S l f o b s c u r a f n 4 n u n c a S S e v e e n U f peTíi ie n S l T H s e b r S huyen. Todo es nuncio de algo solenme, majestuoso y grande t TMb r fF robusta, henchida de agua, que brilla un segundo á los postreros rayos del sol cae en el polvo y rueda largo rato sm ser absorbida. Después cae otra, y otras L u y lentamente ü l aguacero comienza alzando, al batir las mieses, un rumor de salmod a v sobre HÍ, V; alegre son. Cae la lluvia benigna y mansa. I.o s alde anos, de h i n q- o s s X e ¿l i n d a r de la senda rezín mirando la nube, mirando sus bienes, mirando el azul n u a r ue la senaa. rezan De pronto, un grito de angustia se ahoga en todas las gargantas. La nube se ha obscurecido másse hizo casi negra amenazante y hosca. Los campesinos, ho? rorÍ 2 ados, quieren ahuyentaria c l m a n con acento ronco, lleno de dolor, por que se desvanezca, por que se ale e entarla. U a m a n La nube, inclemente, se mantiene inmóvil. Vuela una ráfaga de aire embravecido v sobre los íem brados que aun ríen comienza á caer aceleradamente una lluvia muy K r u n k llu- a de ot congeladas, endurecidas, dando recios golpes sobre las mieses, r o m p i L d o a l C L e n l o s arfóles lastimando las carnes desnudas. El granizo cae, cae sin descanso. Aquello dura m u f breves s e- i d o s La rnube hase desvanecido ya. El cielo es azul, de un azul alegre... Pero las miesls están rotas su canas yacen abatidas sobre el campal. Un sudario blanco amortaja la tierra AlH lucen mülare fio res que el granizo arrancó. El cielo ríe... Y los campesinos, al reanudar la marcea van sTlendosot trenzando la maraña obscura de sus penas. ¡Ven eh una lejanía de amargas c o l o S L s un l a r- ó invierno de hambre, con los molinos callados v los hogares desiertos -oioraciones un largo DIBUJO DE J. FEA CKS FRANCISCO D E CAMBA