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LA M t f ÜER Y LA CASA E s t a explicación r e c o n o c e mos q u e no es muy clara, pero con a y u d a del grabado y con el n a t u r a l ingenio de nuestras lectoras, creemos que bastará para que se inicien en los encantos del boston- hall. gy- ¿p fcJ ÍMCA la pelota, la maza, las manos y Así c o m o este baile ha venido da América, el juego del hockey ha venido de Inglaterra, donde existe seriay fundamentalmente organizada una AU England IVomen Hockey Association Asociación de lasjiigadoras de hockey de toda Inglaterra) hasta los pies en los casos de extremo apuro. I, as demás n o pueden usar las manos nunca para arrojar la pelota, porque esto debe hacerse tan sólo con las mazas. I m a g í n e s e la infinidad de incidentes á que puede dar origen este juego tan. interesante y divertido y la suma de destreza, sangre fría y astucia de que en él pueden darse muestras. E l hockey eS el prI, HOCKEY es una mezcla del golf y del ooíball. Se juega con unas palas, mazas ó garrotes curvos de madera, que sirven para empujar la pelota hacia el campo contrario. Para jugarlo se necesita un terreno llano y elástico de 90 metros de largo por 50 de ancho, y se forman dos teajns ó bandos de á once jugadoras, que se colocan en cuatro líneas: la delantera con cinco jugadoras, la central con tres, la zaguera con dos y la meta ó puerta con una sola portera ó goal- kee er, como en él fooi- ball, la cual se coloca entre dos postes situados á cuatro metros uno de otro y es la última defensora del juego. Esta señorita ó señora tiene la facultad extraordinaria de emplear, para detener t A GOAL- KE. EPER, DEF. EN. PIENDO l- A PÜ ERTA foot- ball de las señ o r i t a s con la v e n t a j a de ser mucho más delicado, menos brutal, de desarrollar equilibradamente todas las partes del cuerpo, y también de procurar á las jugadoras hábitos de resolución y valentía verdaderamente temibles. íbamos á decir que sería conveniente la implantación de este juego y de otros deportes parecidos en nuestro país. Aquí hace falta templar los caracteres, exaltar las energías, educar físicamente á la juventud, etc. etc. pero conviene también distinguir. Dotemos de serenidad y de valor á nuestros jóvenes, á los del sexo feo. Eso está bien. En cuanto á las jóvenes, sin que esto sea ofenderlas, sino más bien alabarlas, nos parece que no es energía lo que les falta precisamente. FOTS. DE FEMINA