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2 lí MlüERYLAC AI A este ARTISTAS E S P A Ñ O L A S cíosos vac e r t a m e n EN LA EXPOSICIÓ DE B E L L A S A R T E S s o s pintaJ como á todos que redos los anteriormente cele- producimos; la señorita Carbrados, han concurrido con men S. Aroca, alumna de la obras muy estimables pinto- Escuela de Artes y Oficios ras y escultoras cuyos nom- de Sevilla, un jarrón con bres son muy conocidos y hermosas flores artificiales; celebrados justamente. No doña María Alvarez Díaz, hay todavía en España un un bordado; d o ñ a E l e n a núcleo de artistas pertene- Alvarez Redondo, un almocientes al sexo bello en nú- hadón pintado; doña Eloísa mero suficiente para formar, Garnelo, dibujos decoraticomo en París viene hacién- vos; doña Teresa Gil Sanz, dose, una Exposición de Be- almohadones pintados; dollas Artes compuesta sólo ña María Infante, panneaux y de obras femeninas. No hay tapices; doña Concepción tampoco pintoras como LUÍ- López Ridocci, rasos pinta- V. l. SO GRIEGO POR LA SEÑORITA MARÍA LUISA Y 1 L L A L B VASO CMODERN S T Y L K J CON P Á J A R O S ESMALTADOS EN NEGRO, POR LA MISMA sa Abbema, Juana Romani y Magdalena Lemaire, capaces de competir con los grandes maestros; pero sí va habiendo muchas artistas discretas, concienzudas, grandes observadoras del natural, y por ahí se empieza. El arte decorativo, tan propio para ser cultivado por la mujer, particularmente en las aplicaciones del dibujo y pintura al bordado, á los encajes, á la cerámica, etc. etc. cuenta ya, según en esta Exposición se ha revelado, con m u y inteligentes c u l t i v a d o r a s cuyos nombres deben honrar esta página. La señorita María Luisa Villalba y Escudero, aventajadísima discípula de la ilustre Escuela de Artes Industriales de Toledo, presenta los dos pre- JARKÓN Vi FT. OT FS ARTIFICI. LF, S POR LA SICKORITA CARMEN S. AROCA dos; doña Ciernen tina Mozoncillo, un abanico de encaje; doña Concepción M o z o n c i l l o pinturas á la venturina sobre raso y terciopelo; doña Rafaela S. Aroca, un tapiz; doña Evelia Sanz, acuarela; d o ñ a Carmen Alcoverro, una C en barro cocido, con flores, y dos jarrones; doña Consuelo Alonso, un jarrón egipcio; doña Encarnación Bustillo, columna 3 macetón al óleo. Todas ellas, por su aplicación y buen gusto, merecen ser alentadas y aplaudidas. En España se hace tan poco por la educación de la mujer, que todo esfuerzo r e a l i z a d o por ellas debe considerarse casi como un verdadero milagro. FOTOGR. A. FÍAS ASENJO