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1 írTs? 1 Casio ó leí b o n d a d CUADRO PRIMERO. A LA IDA Personajes: D. PABLO RODRÍGUEZ LAI, ÁN, cincuenta años, viudo, rico. CASIO, hermoso perro danés, joven, gris claro. T ON Pablo y su perro Casio salen á pasear. Son las cinco de la tarde de un magnífico dia de Mayo. Casio baja la escalera á saltos y ladrando estrepitosamente. Tan pronto desciende tres peldaños de un salto, como los vuelve á recobrar para reunirse con su amo y expresarle las gracias por el paseo. Está como loco de júbilo. El chico de la portera grita á su madre, que se halla trajinando en el fondo del patio: ¡Madre, y a va el señor del segundo á paseo con toda su familia! IvA PORTERA. ¡Calla, condenao! D. PABILO que lo ha oído, y sonriendo tristemente. -Tiene razón, con toda mi familia. Casio al llegar á la calle redobla sus ladridos alegres, que asustan á una niña, la cual vuelve del colegio con una cestita en la mano. El perro huele la cesta y sigue adelante, mientras la niña dice pálida de terror: ¡No ha 3 nada! ¡no hay nada! D. Pablo y Casio se dirigen hacia el Prado. D. PABLO. ¡Con toda mi familia! H a acertado ese chicuelo. ¡Casio es el que más me quiere en este mundo! Yo también le quiero muchísimo; ¡es tan noble, tan alegre, tan cariñoso! ¡Y qué cosas me dice con la mirada, qué ojazos tan expresivos los suyos, cómo me comprende el pobre! Cuando estoy triste me harta de fiestas y caricias. Parece mentira que un perro... Yo tengo parientes m u y cercanos que sólo vienen á verme cuando me necesitan para alguna cosa: una recomendación, un consejo, un apuro de dinero. Desde que murió la santa mujer, única ventura de mi vida, no tengo más que á Casio. ¿Y para qué más, después de todo? Casio, que h a estado correteando de un lado á otro de la calle, deteniéndose aiguna vez, preciso es decirlo, á olfatear donde no debía, ¡debilidades de la raza! se echa de pronto sobre D. Pablo dando alaridos de júbilo que parecen decir ¡qué alegre estoy! ¡cómo te agradezco este paseo! ¡qué tarde más hermosa! ¡qué amo tan bueno eres! ¡cuánto te quiero! D. PABLO (cariñosamente. ¡Quita, bruto! Pasan con dirección al Prado por delante del Congreso. Casio huele las piedras de una esquina del edificio y ¡oh asombro! titubea un momento, pero sigue adelante. Ei palacio de la Representación Nacional no aespierta en él deseos de ninguna especie. Al llegar á la plaza de Neptuno lanza de pronto un ladrido ronco de placer y sale disparado hacia la fuente. H a visto un perro. Un perro mastín, pero de raza muy mezclada, desgreñado, grandote, sucio. Un perro golfo, de los que van á la busca por los basureros que rodean á Madrid. Casio se le planta delante, invitándolo á correr y á jugar. E l perro golfo, sin hacerle caso, continúa su camino. Casio redobla su invitación, adoptando muy gallardas actitudes. El mastín, sin aflojar el paso, gruñe y le enseña los dientes. Casio le echa cariñosamente