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listas tcaíiipeías- yciii (liligentes y ñilciicjiíns por U c sa; t i c n o i un pcqui- Mlo h o m o y in o o con p o a l d e iimdcra; c za uán está eMipedrndn d c p i i j o s nu- nudítos: pendo del techo una pkintAqnt licué h vjftnd d e m a l a r s luoüca V los cantH- incos del eanlaíerü van I resma; lando t n ol: s hrilladoraJí, l- c a n t a i e r o es Miin íosa arL tiií, cai tcziiiuaiitíf, sualeiiíila pur otras dos horiiotitales; solare: t la st: ciiciientraii cuatro eáiitaros, y en la bcJca de cada nno h a y puest; u n a alcarrana. J u n t o al cantarero se v e nuii tinaja cubierta coTí u n a tajiadtira d e pina; si cxaniinamoíi el rd. iorílt, descubriremos un prnuciit) p e d a o de niela c iie corresponde al acetre de cobre, limpio, luciente, que está col íado en líi parte d e a d e n t r o de la tinaja. N ti liemos de olv ¡d; ir taTupoco el Itbrillico coliic. -ido j u n t o al cantarero; en la paved liay nn cuadro de cuatro a tílefospínlorescos, 3 del ccniro del cuadro sale nn soporte q u e sostiene el lebrillo. AI lado se -e nna aj íileja limpia. Eslas mujeres arreglan con a m o r el caulafcro; y ya h a n barrido la casa y entramado la puert a para, tjne las ntoscas üe afcii p o r el resi n ¡cio lumino. so, ellas se sientan fuera bajo la higuera sobre un p e q u e ñ o ruedo d e espartOf y allí las encontraréis t o d a la t a r d e haciendo medía. r w. k Y si no las encontráis haciendo media ó barriendo, las hallaréis en el a m a s a d o n Yo he encontrado h o y á una, VA a m a s a d o r ds n n a pic a sombría c n u n a tiuajica para guardnr los panes, con n u a leja en que h a y quizás un plato de sardinas fritas- -repuesto de la familia, -con una artesa larsri, y nn cedazo, y iiuíi c e m e d c r a E s t a vieja q u e y o b e scrpreudido tiene l a rnicdera en la mnuu; cun ella va rascando las p e g a d u r a s endurecidas del anterior amasijo. llablaTnuü ainigableitienie loa dtiü; es pequeíiita; va vestida de negro: lleva nn pailicclo n t y r o en la cabera. Hablamos de cosas d e cnmer; á e í l a í o que niAs le Rusta es el arroz con g a r h a i u o s -y- ffiíij i Oyíírs ar: rS df Ctisaniif prr p. jJ: r feí- -roa fír Vi c ¿im i- iis. E s decir, ella le nía m u c h a s ¡ranas de casarse por Her libre, p a r a poder hacer niueho arroz, con garbanzos; esc era su ideal d e nnichacha, d u r a n t e hirgo lienipn acariciado, hlste arri x es lo que niái le place en el m u n d o ella misma lo dice: ¿jfí trastonmd Uj. Hl valenciano t i e n e diniinnlivos, matices, gradacioneSn de que carece e. ste castellano tan rotundo y sonoro. Hsla bnena vieja std frajíarntuíifi con el arrox con garbanzos. Yo ic liablo luego de otros a r r o t e s del arroií con alcanciles y babas, del arroz con patatas, del arroz con pimiento E l l a sonríe con cierta incredulidad a n t e mis tlogios. Y luego, c u a n d o p a r a p o n e r l a m á s á p r u e b a hablo del arroK con ternera- -que y o no sé si existe, -ella deja la raedera y se lleva, escandalizadaf las m a n o s á la cabeza. Xo h peritii n xf- -e s el a m a, A íJ u P teíifirr N o í t peitcuece la ternera al arroz; es decir, es u n a a h c r r a d d n h a c e r arroz COTÍ ternera. Yo m e quedo un momento dudando; después declaro que, efectivamente, no eslú b u e n o tse ATVU I, a i t j a m u e v e la cabeza como asintiendo, ÉHa ya lo sabía. V continúa raspando enn un ruido sonoro la blanca arlcí a-