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REFRANERO DE JUNIO üNio el cosechero trae la cara placiente, arrebolada, casi apoplética. Para el labrador, Junio, Jitlio y Agosto son el premio de todo el año. El triste gañán que anduvo por la invernada sudoroso y adunco sobre la esteva, deja alegreniente que se euruginen rejas y dentales y requiere la siendo la cosecha fuerte, es necesario emplear en los menesteres de la era á lo que despiadadamente suele llamarse las hocos inútiles, pues otro refrán (no coleccionado tampoco, que yo sepa) dice: el que no sirve para nada, sirve para parvero, esto eS, p a r a d a r vuelta á la parva y cuidar de los trilladores; donde se ve que todos los pobres en Junio tienen colocación. Y en cuanto á lo del alcacer, ya se sabe que Junio es el mes de las pipitañas, porque las cebadas suelen tener aún el tallo tierno, aun cuando también deba repararse que las buenas pipitañas, las verdaderas, zamponas de los chicos, mejor se sacan del centeno que de la cebada. lioz, como dice el refrán: Junio, hoz en puño, mientras mujeres y chicos, obedeciendo á otro refrán que dice, cuando fimio llega, busca la hoz y limpia la era, s e arman de escardillos, azuelas, azadas y desbrozan la era si ésta es pedregal, ó bien, si es terriza, desotierran el rulo de piedra que ha pasado todo el Al santo mas popular de Junio, es decir, al excelente y simpático San Juan, se le arremolinan en m o n t o n e s l o s X irz. n Agua y aceite y no da pan; Si quieres Juan; En Sanjuaii, sécala raíz Juan, nmchos la saben y pocos la por San Juan, qtatavina coger pa 7i, aj a por San el pan; La reja de San dan; y o t r o s i n f i n i t o s invierno al aire blanqueando entre los matojos, enganchan al balancín un burro ó muleja ó se en gandían ellos mismos y allanan la era, ya limpia, 3- la apisonan con los pies. Conviene advertir que todos estos preparativos se hacen en Castilla la Nueva, y de ahí para abajo; pero en Castilla la Vieja, fuera de lo más abrasado de la puna de Campos y Valladolid, no es cosa mayor lo que se siega en Junio, pues aún están las cebadas verdes ó zorollas. Aun antes de su gloriosa Natividad, ya era San Juan un santo alegre y bullicioso (otro refrán andaluz le califica así, de bullicioso, y á Santiago de tramposo) porque es de notar que esta fiesta del 24 de Junio, en toda la cristiandad igualmente celebrada, es una de aquellas fiestas solsticiales que Los pobres de pedir y los chicos campios tienen un refrán que no he visto citado en ningún Refranero, por lo cual me permito brindársele al maestro Sbarbi y al maestro Rodríguez Marín. Dice q u e en Junio en todos los cerros sopas y en todo alcacer ya en la más remota antigüedad se verificaron, desde que los hombres se hicieron cargo de la existencia de los solsticios y de los equinoccios. Entre los cristianos, la de San Juan es la fiesta de los nuevos amores; la noche se pasa en vela; los chicos haciendo fogatas; los mozos poniendo enramadas gentiles de flores, ramas y frutas en las rejas de las novias; las mozas oyendo el ruido halagador, pero sin asomarse á la ventana hasta el zamponas. Alude á que siendo este tiempo de abundancia, porque lo es de trabajo, el pobre de solemnidad que anduvo todo el invierno traspillado de hambre y de frió, encuentra por donde quiera que vaya cuadrillas de segadores que le socorran con migajones de gazpacho ó cuartales de hogaza; y aún más sucede: que viniendo el tiempo bien y canto de la alondra. Donde h a y río, se acude al relente mañanero; donde hay trébol, se corre á coger el trébole, el treTiole, el treTiole... Y el santo, con su gesto de benevolencia y su dedo tieso, parece bendecir á los nuevos enamorados, á las niieses verdes que doradas se tornan, á la prometida fecundidad de la tierra y de los hombres. N.