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vestiduras í! e espléndidos tcjiílos, en ItJS r iie no iinrcd- miie htibicscTi tocado manos, l a CUÜU cun dulce voj- y nnnU slo y niboroso íidcin uin le dijti! L 1 p e s c a d o r- -S o r lií liijit del dicís de los mares, y Ij. ibittf. con mi padre, eti el p- U c l de los DraffoTics, (lue está dt- hajo d e l: is Süladas unotis. l- se cnrc 3 í iie cojíísít? hace un m t n nu ora t: il tort. u; it iii animal litijíniío man llTiio i í terrestre, MIÍO cnie er. i y o tinsnia, y cíií en la r t d pnríjue mi piídro ine li ihfa clio louinr o a frtrma ri r. i avcn iiar ciuili v eran t u s intenciones: si ctn biicTio y jio, t i bien cridícioFin, int rcsíido y crnel. Ahora ya ni ¡padre y yo liemos visto que n a d a tít- nes d e esti iiltJmu, y por fso b e nid (i A biisiMrte- esto I dijo la princtMi bajando lus tjjo jy con t u r b a d a vo -para ofrecerte mi m a n o y nn. i Vida k li y próspera ijne diirai. mil ¡iñoscn el palacio de ION Dr: iibones, t n lo niá. -i Jiondodel niara nL Akufíiinü. todo eonfniío y atortolado, n o supo contestar n a d a c o n crcto: j cro e m p u ñ ó ambus remos ciiu svis braKtis vi oroso. i, i- indicó á la princesa píe se acnrrncase lo mejor posible en la estreclia canoa y f ue Pronto la barca se inindió snítvemente sin que Aknsima 1 t iiíilase porque Ílii cnlbarido en la contcmjdacii m d e los ojos de la princesita, que eran a íuics claros 3 serenos como dos tnrquenas; y r e m a n d o AlíUsiiUa y la priJices, E- niando. pasada u u a g r a u llora. arrd aron al alano d e los Hra -ones, londL- el dios d e los marcR residía y como rey gobernaba todos los peces, dragones, seqjientts y animales marinos; desde las enormes 1 jal leu as hiisia los m e n u d o s hipocampos. Perej in. i cosa era, por cierto, el tal pulacio; las paredes eran d e coral; los árboles d e los jardines tenían jior hojas esmeraldas, y rubíes por frutas; loi peces d e los estanques tenían las escamas de plata; los dragones ostentaban lar; as cuhis de oro puro. Kchad á volar la imajríiiación, después d e h a b e r recorrido las ocho islas faí radas y d e haber recreado los ojos en t o d a s las obras pictóricas d e Vosai el inimitable, y a u n así n o podréis fantasear ni ui: remoto bosquejo del palacio d e los Druíjones, V t o d a s aquellas rimiezas eran para un pobre jjeseador como Akusima, quien, al fin V al cabo, p a r a algo era y e r n o y n a d a menos que de un dios. Feliéísima fué, pues, d n r a n t e tres años! á existencia d e Aknsíma. cuyas ocupaciones consistían únicamente en comer y beber d e l o m a s exquisito, dejarse halat ar v scr vir por los dili entes vasallos de su sue ro, aniar á la princesa y pniseatse con ella bajo los árboles con hojas d e esmeraldas y frutos de rubíes, Pero eso tiene ia feHcMad cuando la í 07. a el h o m b r e en un m u n d o ó país extraño; q u e lle; ra i einpala rar y no borra el recuerdo d e la perdida patria y de la aband o n a d a familia. Así que u n a mañana Akusinia. d o j u i é s de hacer a l g u u o s minios preparatorios á la princesita su esposa, la espetó la sij; deelai ación: -En este palacio y en tu eompatíía, ¡oh nii a m a d a princesa! soy el ser más dichijso M iTiar, y aun creo que de l a tjerra firme; pero como quiera q u e tú tienes padre, bien puedes contkcer los deseos que tenj o de ver al mío y d mi m a d r e y d mis h e n n a i u t o s y hermanitas, á quienes hace tres ftños perdí de vista, y que ya me habrán llorado por muerto. Así, pues, te r n e y o encarccidamcnie, princesa y esposa mía, que me dejes volver á mi casa por u n a lemporadjta, y nna ve ¿q u e h a y a visto y trauqu ¡li ¿adü á mis padres y hermanos, regresaré á tu lado para no s e p a r a m o s ya nunca. La princesa, al oír estas palabras, torció un tanto el gesto, lo que, d a d a su belleza. la hacía aún más interesante, y habló así: -No me parecen, en verdad, nada loables esas prisas que tienes por separarte de mí, q u e te h e jjropurcionado cuantas bienandanzas disfrutas, y sobre todas ellas, la mejor y más apetecible, q u e es el üiuoi í dcsiiás, len u b a n Liutos é indicios d e q u e p u t s d c o c u r r i r t e cualquii, i desgracia. VL O como ÜÜ iic 4