Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Como si hablasen con la pared. El pastor miraba- y callaba. Aqueua fiesta le parecía al pobrete cosa del otro mundo. Estaba encantado. Tras del concierto vino el baile; salieron las pc ejas á moverse en dos ladrillos, que no había espacio para más. Y empezaron otras gracias. Unos empujaban al pastor hacia un lado; otros al contrario; una bailadora, como que movía los brazos, le derribó el sombrero, que no fué poco derribar; otra le dio con las castañuelas en el hocico; por detrás le echaron un perro, que se enredó con el cabrito que por allí colgaba, y al moverse el payo le pisó una pata, por lo que alzó el can tal alarido, que se hundía la casa. Por último, un vecino honrado le dijo que se sentara, que sino veía que estaba estorbando, y le brindó con su silla. Al ir á sentarse la retiró, con lo que cayó el pastor espatarrado, con mucho sonar, crujir y rechinar de suelas y pellejas. Allí fué Troya. Ea risa se oj ó fuera del término. Por pronto que quiso enderezarse el pastor, ya colérico, con cólera tardía y por lo mismo terrible, acudió otro vecino con un gatazo cogido de un puñado por el lomo, y mayando y contraído y con las uñas fuera como iba, se lo encajó al pastor en el cogote. Allí fué el reñir y el revolcarse entrambos inopinados adversarios en corta pero brava escaramuza. Eibre el mozo, se enderezó con bárbara y no vista altivez, y, enarbolando el acebuche hacia la parte en que él imaginó estaba la cabecera del duelo, habría descalabrado á media docena de no interponerse súbito el guitarrero, haciendo de la guitarra broquel. A punto estuvo de morir de un astillazo, que voló el instrumento en cien partes que silbaro como balas. Alzóse esta vez un alarido de terror entre las hembras: todo el mundo huía y no acertaba á salir. Acudió el alcalde, que era el del gato, y recibió en plena autoridad tan soberano estacazo, que sin poderse valer vino al suelo. Al depositario de fondos se le fué de voleo media oreja, por ser de refilón la caricia, y cuál más cuál menos de los presentes sacó lo suvo, siu respetar condición, sexo ni edades. Y gracias al cielo, que en un revoleo de aquella maza de Hércules, cayó hecha trizas la modesta lámpara que hacía de la noche día, que si no. Dios sabe el tiempo que aquel Vargas Machuca habría estado destripando moros á todo su sabor y talante. Los gritos, lamentos y la vista de la sangre, consternaron al pueblo. Nadie se entendía ni sabía qué era aquéllo. Aparecieron los caballeros del pincho á desfacer el agravio y á decomisar los cabritos. El pastor, que vio los pinchos y no entendía de retrónicas, se atrincheró en el porche cabe un montón de l a d r i l l o s y cascote, y con tan linda metralla los dejó fuera de combate. Clamaron todos que se tocase á rebato en la única campana que había servible. Buscaron al herrero que daba cuerda al reloj, porque tenía la llave del campanario; vino corriendo y como quien va á salvar al pueblo. Creyóle el pastor un enemigo más, y de un gentil ladrillazo le alzó un pan tamaño en el cogote... Este fué el motín, éste el tumulto y escándalo que espantó al gobernador, espeluznó al ministi miento la máquina del Estado. Un procese. tres meses de cárcel para el pastor, fueron Li suceso en cuanto al orden público, En el orden privado tuvo otras consecuencias. Ea señora Rosalía quedó prendada y como esclava del mozo en el punto y hora en que le vio revolear la estaca con tal garbo y primor. Allí perdí mi entereza, mi libertad y hasta la memoria del difunto. Ella le regaló en la cárcel, le asistió de ropa, tabaco, comida y bebida y aun de dineros... y por fin, hoy es la boda. JMe ha parecido buen día para volver por el decoro de un pueblo que no se amotina por nada. En la crónica local debieran titular este capítulo del desorden: De cómo entró una vez el Amor en Patalallana... J O S É NOGALES DIBUJOS DE MÉNDEZ EKI. XGA