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QUINTANA P L español que, amante de su patria, igualó á Tirteo encendiendo con sus cantos el fuego de la inde- -pendencia en el corazón de sus contemporáneos; el amante del progreso que cantó los adelantos de la humanidad y llevó al partido de la libertad el poder de su pluma y el aliento de su genio; el que, como demostró el insigne Menéndez y Pelayo en una de las conferencias que daba en el Ateneo hace años, era un hombre todo en una pieza, así en lo político como en lo literario tenía, en medio de su modestia, como uno de sus más preciados timbres el de periodista. Director y redactor á la vez de la r e v i s t a t i t u l a d a Variedades de Cieizcias, Literatura y Artes d e s d e el a ñ o 1803 á 1805, c o n t r i b u y ó e f i c a z m e n t e al progreso de las letras españolas, empresa en que le secundaron D. Leandro Fernández de Moratin y D. Juan Nicasio Gallego. Tres años después, el 1.0 de Septiembre de 1808, fundó en Madrid el periódico político denominado Semanario Patriótico, con el exclusivo objeto de fomentar y sostener el espíritu de independencia contra la invasión francesa. Tan gran aceptación tuvo, que constando al empezar de 16 páginas, tuvo que aumentarlas hasta 24. El público esperaba impaciente que llegase el jueves, día de su publicación, lo mismo cuando se publicaba en esta corte que cuando más tarde y por razones políticas se trasladó su redacción á Sevilla y últimamente á Cádiz, donde reapareció el 22 de Noviembre de 1810. En esta labor le aj- udaron D. Alberto Lista y D. Eugenio Tapia. El 25 de Marzo de 1855 fué coronado en vida en el palacio del Senado, ante una concurrencia donde estaban representadas todas las clases sociales. La corona de oro fué costeada por suscripción nacional, y al ceñirla en sus sienes, Isabel II dijo: Yo me asocio á este homenaje en nombre de la patria como Reina; en nombre de las letras, como discípula. A la Prensa periódica se debió el pensamiento de coronarle, y así quedó consignado en esta inscripción que ostenta la corona: Al gran Quintana, la Prensa periódica, los amantes de las glorias de España, la Nación entera, 1855. El inmortal cantor dé A la invención de la Imprenta, fuera de lo más necesario para la vida, empleó siempre su escaso haber en las letras y las artes, en libros y en cuadros, que la familia tuvo que vender á su muerte para atender al pago de algunas deudas que había dejado. Entre éstas figuraba una de CINCUENTA DUROS que había tenido que pedir á un amigo para hacerse el traje de etiqueta con que asistió al acto de su coronación. Su lema fué siempre: ¡Todo por la Patria; todo para la Patria! BRETÓN DE EOS HERREROS E I N T I N U E V E años Contaba el más fecundo poeta y popular autor dramático del siglo xix, cuando tuvo que acogerse á la Prensa periódica para poder subsistir. Tristísimo periodo llama el Marqués de Molins á los seis años que vivió casi exclusivamente del periodismo A xvXox A. Marcela. Período glorioso le llamaríamos nosotros con más justicia, pues desde 1830 al 36 fueron innumerables las sátiras, letrillas y epigramas políticos que brotaron de su pluma y que hicieron se buscasen con avidez el Correo Literario y Mercantil, La Aurora de España (diario d e d i c a d o á la r e i n a I s a b e l II) El Universal. La Abeja y La Ley.