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DON MANUEL. MAKIA SANTA A. A este infatigable é inteligentísimo trabajador, que vino á Madrid desde Sevilla, donde había nacido en- 1820, cuando se quedó huérfano y sin recursos, al cumplir los veinte años. No traía más bagaje que algunas piececillas dramáticas que haljía compuesto, y emprendió con valor una ruda lucha por la existencia. Fundó El Diablo Cojaalo, El Nacioncd y La Gacetilla, y batalló sin descanso hasta que encontró su verdadero camino con la Hoja autógrafa, redactada, escrita y hasta reparfida por él mismo, que fueron el origen de su gran periódico lj, i Correapondeiicia de España, que llegó á alojar en uno de los mejores palacios de Madrid. La Correspondencia comenzó á ser desde 1861 el periódico indispensable en todas las casas de Madrid, el que más circulaba por España y el que buscaban con predilección personas de todas las clases sociales. Y Santa Ana fué alma y vida de Leo Correspondencia, imprimiéndola su carácter y su personalidad. DON IGNACIO JOSÉ ESCOBAR STE eminente periodista, que obtuvo como justa recompensa de reconocidos méritos y de acrisoladas lealtades el título do marqués de Valdeiglesias, puede considerarse como periodista de nacimiento. Vino al mundo en Madrid el año 1822, y ya el 35 figuró en la redacción de El Español. Pero no era Escobar de los que so limitan á escribir; de actividad portentosa, de inicialivas fecundas, conocedor del corazón humano, sagaz y lislisimo, ora do los que orean, y sus cualidades de director, que ya se mostraron cuando en 1859 se puso al frente de La Correspondencia de Esparla, se desarrollaron después en toda su plenitud cuando poco después se puso al frente de L. a Época, á la que dio su vida, su aliento, su alma, hasta el año 1887, en que descansó para siempre. Cánovas del Castillo le consideró como auxiliar precioso para la Restauración y para la obra que después emprendió, y el reflejó en La Época las ideas, los sentimientos y las aspiraciones de las clases conservadoras de España. DON EDUARDO GASSET UÉ el Benjamín de aquel grupo de jóvenes de talento que el acaso reunió en una casa de huéspedes de la callo de Valverde, y que se llamaron Cánovas del Castillo, Cristino Martes, Emilio Bravo y otros. Y, además del Benjamín, fué el hacendista, como cariñosamente le llamaban, porque más previsor que todos, era el único que solía tener dinero, y hasta se permitió el lujo de editar un Almanaque, que fué el primero de e. xquisito gusto literario que se publicó en España. Muy joven todavía, dirigió por encargo de Fernández de los Ríos el Semanario Pintoi esco, y algunos años después fundó El Eco del País; pero su fundación más importante fué la de El Imparcicd en 1867. En su juventud consagró sus escasos ocios á la poesía, y los poetas fueron siempre sus favoritos, como lo prueba la estrecha amistad que sostuvo con Luis Eguilaz y Ayala. Pero nunca dispuso de mucho tiempo para consagrarse á cosas ajenas, porque trabajó mucho. Fué de los pocos ministros que ha habido en España que comenzó su carrera por el cargo de escribiente, y desempeñó, paso á paso, todos los del escalafón administrativo. DON ABELARDO DE G. 4 RL 0 S OMBRE de extraordinario gusto y dcfecundas iniciativas fué este- propagador de la Revista ilustrada, que nació en Cádiz el 3 de Noviembre de 1822 y murió en Madrid el 6 de Abril de 188- i. Fundó en su ciudad natal La Moda Elegante, dando á esta publicación carácter de utilidad para las familias y de amenidad para toda clase de lectores. Abelardo de Carlos se trasladó con sus trabajos editoriales desde Cádiz á Madrid, y al desaparecer el Mu. ieo Universal, la casa Gaspar y Roig fundó La Ilustración Española y Americana, extendiendo por ambos mundos el brillo de las letras españolas y llevando á todas partes los adelantos de la información gráfica. Con sus dos notables publicaciones contribuyó mucho Abelardo de Carlos á la cultura nacional y favoreció á artistas y literatos, siendo uno de ios editores que más se consagraron á dar á conocer ías obras de Castelar y de Mesonero Romanos. FERN. ANFLOR üK conocido y justamente celebrado Isidoro Fernández Flórcz como escritor cultísimo y elegante, como maestro de las crónicas, como cincelador del lenguaje, como artista de la frase. Se distinguió como hombre de mundo, como coleccionador de bellezas de pasados siglos, y entró por la puerta principal y con muchos méritos en la Academia Española. Pero lo que fué más principalmente aquel insigne periodista fué organizador, conocedor del público y de su tiempo, maestro admirable en el arte de dirigir. Bien lo proclaman Los lunes de El Imparcial y, ante todo y sobre lodo. El Liberal de Madrid y Los Lihercdes de provincias. ¡Qué admirableniente escribe! -decían unos. -íQué origina! es! -anadian otros. Y los que le conocíamos á fondo decíamos: ¡Qué ideas concibe y cómo las desarrolla! Ha nacido con mucho ingenio; pero casi más que ingenio, tiene dotes de mando y expedientes ejecutivos. Murió el año 1902. KASABAL mundo U NA de lasyfiguras más simpáticas delfué la de político literario del pasado siglo E F H F