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Tiraia k ¡l O02i! ejemplares m, se hablaba de otra cosa. Tratábase de un papel satírico y anónimo en, que se censuraba despiadadamente á los gobernantes de entonces, y con particularidad al insigne ministro D. José Patino, en versos más intencionados que correctos y con mordacidad, gracia y desenfado. El papel comenzaba con este encabezamiento: EL D U E N D E Jueves 8 de ¿cüm 6 re de 173 Y seguía una Introducción cuj os primeros vei sos dicen de este modo: Yo soy en la Corte un crítico Duende qne todos me miran y nadie me entiende, i Cuando meto ruido en el Gabinete, asusto á Patino I Y enfado á los Reyes... I- i Cada ocho días un nuevo papelito semejante al primero, con nuevas sátiras cada vez más punzantes y atrevidas, daba motivo á qne se repitiesen la agitación, las inquietudes y las murmuraciones, y ya los ministros hicieron cuestión de Estado dar con la persona del misterioso Duende, que llevaba su osadía al extremo de introducir aquellos papeles, valiéndose de incomprensibles y secretos medios, no sólo en los bolsillos del i) ropio ministro, sino hasta en la Cámara del mismo rey D. Felipe V. La mundana política de los frailes, según un escritor de la época, facilitó al Gobierno la captura del Duende, que no habían logrado en año y medio los más sagaces y mejor estimulados polizontes. Preso por motivos políticos el general de la Orden de Carmelitas Descalzos fray Pablo de la Concepción, que murió sin saberse cómo encerrado en la Alhambra de Granada, el nuevo general, fray José del Espíritu Santo, por bienquistarse con el Gobierno, hizo que éste diera fácilmente con el verdadero Dtiende, autor de las celebradas sátiras. Era un fraile de aquella religión, portugués, que antes había sido oficial de dragones, llamado en el siglo D. Manuel Freyre de Silvas en el claustro fray Manuel de San José, que, ofendido con el ilustre Patino, había querido vengarse de aquel modo, contando con poderosos protectores, que después le sirvieron cuando realizó su evasión, por lo atrevida y misteriosa, digna de quien había tomado el nombre de Duende (i) Así comenzó en España el periodismo satírico- político. II Materia abundante, no para un artículo, para un libro daría la historia del periodismo político- satírico en España, y aun la sencilla enumeración de títulos bastaría para ocupar muchas páginas. El primer periódico de esta índole que verdaderamente llamó la atención y produjo grandes escándalos durante la época constitucional del 20 al 23, fué El Zurriago, que redactaban D. Félix Mejía y D. Benigno Morales, cuya insolencia y procacidad podrían servir de modelos, si no hubiera venido más tarde el famoso Guirigay, en que González Brabo, con el seudónimo de Ibrahiin Clarete, atacó á las personas reales y á los ministros con aquella misma saña, pasión y virulencia que después demostró contra los liberales y contra el pueblo cuando logró apoderarse del poder, y condujo á la monarquía dando tumbos por los peligrosos caminos de la reacción al despeñadero en que la precipitó, en Septiembre de 1868. El Guirigay, que comenzó á publicarse en i.o de Enero de 1839, llegó á decir por la pluma del prototipo de los conservadores y de los hombres de orden, celosos defensores del altar y del trono, cosas como éstas, que hoy parecerían extremadas en manifiestos anarquistas ó en publicaciones libertarias: Y aquí de Dios que matan á un ministro! -Hombre, ¿y por qué? -Por ser él quien es, con propósito de confesión y enmienda. ¿Matar á un ministro? Es casi tanto como poner el dedo en la llaga. -Matar á un minisj l tro legalmente, en el garrote, v. gr. es el bello ideal de la justicia humana. Contraste notable con esas publicaciones formó el celebérrimo Fray Gerundio, que salió primero en la ciudad de León- -Abril de 1837, -trasladó sus reales á Madrid al año siguiente- -Marzo de 1838, -y llegó á conseguir por la gracia de su es (1) Quien desee más pormenores puede ver Historia de la vida, prisión y fuga de ella, de D. Manuel Freyre de Silva, en el siglo, y f ai Manuel de San José en su religión, etc. -Madrid, V 788. -Patino y Campillo, reseña histórioo- biográfica, porD. Antonio Rodríguez Villa. -Madrid, 1882, y la edición de El Duende que se publicó con algunos grabados. -Madrid, 1844. LOS DESCAMISADOS. T 2: i cí -OXJ- Í. E; S