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ítHiníícn, siíMili yÍTicloln con un ÜÍÍI. I ÍT lan n rniii; kt- ula por un It ón íjiic ijUrría rccoríltr nij se si la fcctimla lulin. ik- 1 piii. hln rom: ino ó t i i uíl. T- ivii- SüllniloríT d d impcrín naji- tícónico. r- Ti íií tidlrí i dííis, qnt? fni no recuerdo mal eran lits i! f fine, ílcl otmlk He 1821. los i f i ñv t, aquel tJttríiflo lc qtie J cmniido V i l iJilific: tlja d e ííicriosíií en públicr y en p n v i u l o favuTcdfl y ileiilAlia, había sufrido rudos golpes. J, a Itamada Rcpeneia de UrjrdS, lati íida y- i de su aarida y b n y e n d o de las tropas lílif. ralcí, Uabía tenido q u e rtfuíríarse en rrand. i dcianibi vil uianns de SUÍÍ per t- sniídorcs papeles y doiiimeiilo 5 ú que se Iral J d e n d a r la puMieidad deliida por respetos á la persona d t l inonarea, Ue d e obrar de otro modo n o hubiera qucilado del t idr bien parada: V castigadas las partidas de Mií- is, CnraíToll, el T r a p t n s e y oíros jefes del b a n d o nTbsolutísta por la n a d a su: ive de Mina, no pensaban úst s sino en b u r l a r l a activa per, sec: nd n e m p r e n d i d a contra ellas por el mismo jjeiiETal en jefe y por los hrii adíeros kntten y Mi lans. q u e loiupoco erau m o d d u s d e idandura. A q u d parecía d íjolpe dcd- sivo dado A las sal v a j c s h n r d a q u e se titulaban á si mismas Mjército de la Fe. y en efecto b hubiera sido si dí CTClísimos y solapados cmisaríi s de altísima persoua no JÍC cncartraran de recorrer todo el Anipiirdán r e a n i m a n d o el a b a t i d o espíritu de Li lineóte anticonstitucional haeíendo ver ipic fo aquí perdido no había d e tardar t u recUjierarse por otro y más scíjuro lado. L a s potencias coali das. d a n d o á su a c d ó n común el pomposo titulo de Santa Alian an preparaban ya b a s t a n t e á las claras u n a ititerveuHón lan injustificada como depresiva para nuestra poco venturosa Tjatria, y de la parte p i t en ella había d e t o m a r la vecina l rancia d a b a íe ti f yc al p a s a r los P i n n e n s los recentes, q u e ya rei: ordardu que era el ar obispo electo d e Tarra ona ib n J a i m e Creu. el m a r q u é s de Jlataflorida y el barón de ICrolcs. m a s q u e como fnfiílivos sospechosos, habían sido aco ri 3o s con la eonsidcraciúu y el a; asajo, de eslimíidísirnos huéspedes. l, a parte por donde nosotros operábanlos, un mes antes easi por completo limpia de faccíoj- oa, volvía cu aquellos días á haeerse peliji rosa en extremo ciíU la airaridón d e u a nuevo p a r t i d a r i o d e la causa del Altar y el Trouo, m u c h o menos famoso q n c los i l i r a l l c s y los Roniai osaSn tero no m e n o s a. stuto y eonoccdtfr d d terreno tpie los mAs temibles cabecillas, y dotado bi nUsnuk él que la desaluiada Líenle q u e le scíyuía, d e u n a fcTucidad. q u e mal año si cu este p u u t o el nombre del Prebendal d e S a n Celoní n o eclipsaba ya al d d luisniÍMnio Trapense, q u e me parece que no era poeo lograr. II Otro q u e no fuera nuestro comandante, d u d o vo q u e en aquella marcha hubiera podido m a n t e n e r el relativamente buen espíritu q u e conservaba ía tropa, Pero él, convo poeos. pose i el secreto de p a n a r s c la viilnulad d e los snyos. Verdadero aini ro d e si. s soldados, sabía d nombre d e cada u n o de ellos, y sin dejar de ser d niA. s exigiente en p u n t o á hacer cimiplir los deberes d e la ordenanza, para cada eual teuja u n a p r e g u n t a 6 u n a frase que desarrugaba cimiji el ceño de los m; is aris -os. Kl ser siempre el primero en el sitio depelijíro y el último en buscar las cnmodidadea y hulg uras á q u e le dabii dereeho su jerarquía, habría b a s t a d o para granjearle d amor d e la tropa; pero lo que le h a d a todavía más ouerido era la r u d a llaneza ¡ue tenía, lo mismo con el mas alto de los oficiales pie con d más bajo d e fus J IUT JI q u e lonnaban la b a n d a d e tambores. Lo que no toleraba en nadie era tibieza en la defensa de las i n s t i l u d o n e s q u e simboli? aban la líbertatl. So, stener la L onstitueiim era para d tarca en q u e debían p o n e r lodos no sólo la eonvieeíón deJ d d x T sino d entusiasmo de u n a fe sin limites. N o niostrar la Jiiás desinteresada abnenaeión en tan s a n t a y patriótica tarea, era oliscurccer t o d a otra cualidad que quisiera hacer olvidar aquella falta imperdi: kuablc, Y esto era 1 Ü que succd a al cabo t. lonzálvcz, liscéplico d e galones de estambre, siendo t o m o era el primero en cumplir sus o b l i g a d o u e s por rudas q u e t -tas fueran, lo deslucía todo con llenarse la boea de decir á todas bor. s q u e á él le d a b a lo mismu defender el más rabioso absolutismo que la más a- nplía d e las libertades, y d e repetir q u e no Labia gloria ni lauro que trocara por u n a cama blanda c u a n d o tenía sueño ó por u n a mesa bien ser -ida c u a n d o sentía h a m b r e Blasfemias oran éstas que sacaban de quieio á niier- tro eomand; inte, d eual, p o r u ñ a contradicción fácibncnte explicable, en quien parccia tener los ojos constantemente íijikS era en d eabo Gonzálve De él. no sé si para probarle 6 p a r a tratar de Convertirle, era d d primero q u e se acordaba par. x las