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REFRANES Y CUENTEGILLOS ABRILEÑOS Un gañán, viendo llover por Abril, lo cual es tan sagrado para los labriegos, que en cuanto empieza la lluvia se suspenden las faenas del campo, decía: ¡Agua, Dios, y- venga Mayo, qtte ajustado estoy por año! con lo cual daba á entender que no le importaba el día lluvioso, pues no perdía el jornal. Pero el amo, que estaba con el oído alerta, le dijo al holgazán: ¡Agua, Dios, y Mayo venga, que lloviendo vas por leña! -Y desde entonces- -dicen los gañanes- -se sacó la moda de enviar á la gente por leña los días lluviosos. y BEIL nos trae gran abundancia y variedad de refranes, como quiera que es el mes más incierto é inseguro del año. Isleña está la alforja. Vaciémosla con tiento. Entre los labradores tiene Abril malísima fama. Abriles y condes, todos son traidores, dice éste. Sino hubiera Abril, no habría año vil, contesta aquél. Abril no es padre, que es compadre, asevera estotro. Todo el mundo tiene fe en las aguas abrileñas. Por Abril, aguas mil, es petición general. Llueva para mí Abril y Mayo y para ti todo el año, pide un egoísta. En Toledo, en J a catedral, cuando ensenan el En Abril- -dicen los cazadores de puesto, á quienes se suele calificar de jauleros infames y otros epítetos denigrantes, -mudio cantar y poco venir. Preciosísimo dato de psicología amorosa, porque las perdices enjauladas arden en amores, mientras que las del campo... ya no arden, precisamente por no estar enjauladas. Por eso las primeras cantan que se las pelan, y las segundas cantan asimismo, pero no acuden al reclamo. Los cazadores en campo abierto aplican á las liebres otro refrán abrileño que dice: En Abril, el Ochavo, que es el relicario, y el guardajoyas que está debajo de la torre, suelen los sacristanes contar que toda aquella riqueza de oro, plata y pedrería, cuyo valor es de cientos de millones, se la mostraron una vez á un paleto que no había visto más que los terrones de sus hazas. Ponderaban los sacristanes el valor Incalculable de tanto brillante, esmeralda, rubí, zafiro y obra de orfebrería y de ararentería romo allí hay junta, y el paleto, galgo es mastín pero en Mayo, el mastín es galgo; es decir, que en Abril, con el verde y la frescura, las lieíjres se hallan tan ligeras, que ningún galgo, por veloz que sea, las alcanza; pero en Mayo, con el calor y la hartura, á la liebre le pesa la barriga, y no ya un galgo, sino hasta un mastín puede cogerlas. Verdad es que también advierte otro refrán cinegético que Corre más el galgo que el mastín; pero si el camino es largo, más corre el mastín que el s algo. ¡Ventajas de la constancial que era de aquellos mancnegos á quienes ninguna cosa de este mundo asombra, repuso: -Todo esto está muy bien, pero yo sé de algo que vale mucho más que esto. ¿Cómo? ¿Qué? -preguntaron los sacristanes, aterrados al oir tan audaz proposición, que les parecía un sacrilegio. -Sí, señores- -dijo el nieto de Sancho Panza. -Más que todas estas joyas y preciosidades, valen diez días de agzia en Abril y cinco en Mayo. Para aquel hombre no regía el tímido refrán que dice: Si en Abril hay lodo, no irá d la era todo, y sí aquel otro que reza: Abril y Mayo son las llaves del año.