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M ¿fiflcmaliclgid Exíranlerg i T oDOS recordamos haber oído en nuestra niñez el nombre de Luisa Michel rodeado de u n a leyenda teatral de sangre y exterminio. Y sin embargo, Luisa Michel tenía el corazón blando y compasivo. Quería la revolución, porque odiaba las injusticias y monstruosidades del régimen actual y soñaba con un nvundo nuevo, con u n a mieva era. A s í s e t i t u l a n T. UTSA MTCHRL Fot. Ch. Delius dos de sus libros. Su vida ofrece rasgos de una gran belleza moral. Deportada a l a Nueva Caledonia con los principales fautores d é l a Commuiie, se le ofreció un indulto, que ella rechazó como si fuera un ultraje, declarando que sólo aceptaba una amnistía general para todos sus compañeros. Condenada nuevamente á seis años de presidio en 1883 é indultada en 1886, fué preciso expulsarla de la cárcel, de donde no quería salir porque no aceptaba los indultos parciales, que le parecían favoritismos inaceptables. Un miserable la disparó dos tiros de revólver, y ella fué la primera en pedir que fuese absuelto. Amó siempre á los pobres é hizo cuanto pudo por redimirlos y mejorarlos. Estas cosas parecen cursis y pasadas de moda. El mundo marcha. Uno de los terribles revolucionarios que en 1880 recibieron á Luisa Michel cuando volvió del destierro era Clemenceau, y hay actiialmente algunos franceses que le tacha; dp gubernamental... i á 4 li liJ sM. lá. ESCUADRÓN DE COSACOS DEL DON ENTONx ND 0 EL HIMNO B- USO Photo. -No uvelles podemos prescindir ustedes todo un escuadrón de terribles cosacos N Odo el himno ruso, conde ofrecer yá tambores, al partir para la guerra. Esos soldados del Don cantanpanderas cantadoreri, con esos manguitos en la cabeza, infunden verdadero pavor. En buenas manos está el pandero. 5.