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Saj WTOT CQWgUR 707 HnTORi TATSbC H I S T O R I A DE CINGO N I Ñ O S O ü E S señor, estos eran cinco niños que salieron de paseo cogidos del brazo una mañana. Se llamaban Pepita, Antoñito, líUisita, Pablito y Juanito. Iban por el campo muy contentos, cantando el Manibrú. Era en primavera. De pronto Pepita, que era un poquito caprichosa, vio una linda mariposita azul y echó á correr para atraparla. Y nadie volvió á ver á Pepita. Puede que esté corriendo aún. Los cuatro niños siguieron andando, andando. Pero Antoñito, que era un poquito atrevido y revoltoso, vio un nido de currucas en un árbol. Antoñito sabía que en los nidos de las currucas pone sus huevos la cuquilla. Y se subió al árbol y allí puede que esté todavía. Los otros tres niños siguieron andando, andando. Pero en esto, llegaron á un pradecito lleno de flores preciosísimas; había rosas de todas clases, pensamientos, clavellinas, ¡qué sé yo! Y Luisita, que era un poquito presumida, se quedó allí para coger todas las flores y adornarse con ellas la cabeza y el vestido y parecer mucho más guapa. Y puede que á estas horas siga recogiendo flores para hacerse guirnaldas, porque allí había muchísimas. Los otros dos niños siguieron andando, andando. Pero, más adelante, Pablito, que era un poquito holgazán, se cansó de andar tanto, tanto, y viendo unas hermosas matas de gayomba florida, se echó á dormir á su sombra. Y creo que á estas horas prosigue durmiendo el muy remolón. Y el otro niño, Juanito, que no era caprichoso como Pepita, ni revoltoso como Antoñito, ni presumido como Luisita, ni gandul como Pablito, siguió solo andando, andando, y al llegar el mediodía se encontró en una hermosa huerta, donde había frutas muy ricas para almorzar, sombra para echar la siesta, flores para oler y para adornarse, nidos de pajaritos preciosos mariposillas de todos colores. Y Juanito gozó de todas las cosas que gustaban á sus compañeros, porque tuvo constancia y supo llegar solo hasta el fin, y no se entretuvo persiguiendo una sola cosa. Esto quiere decir á los pequeños y también á los grandes, dos cosas: primera, que no debemos dejarnos dominar por una pasión; y segunda, que es bueno aspirar á todo, tener grandes ambiciones, las cuales veremos realizadas si las perseguimos con firmeza y ahinco, porque el que la sigiu la nata y la stterte de los pobres esid en los Mes. DIBUJOS DE SANCHA