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N 1 A- T, v- V Vi j i- v L -x: I Mirando al cielo azul, al mar sereno mi corazón r. ensancha... jQue hay iiu iurezas en la tierra? ¡Bueno! ¡Ahí, en la orilla, tengo yo mi lancha! Pláceme en ella aren turarme á solas cantando mis querellas y viendo en el espojo de las olas reflejado el fulgor de las estrellas. Y mientras de mis remos van aprisa borrándose los rastros, su frescura de paz me da la hrisa, su coronado luz me dan los astros. iOh libertad! ¡Mientras, conmigo á solas, del corazón en lo profundo vibres, dcjame oir el himno de las otas. el himno eterno do las almas libros! II Todo en o! m. undo es triste y es pequeño, palacios y cabanas. Cerrando el horizonte á nuestro ensueño, nos cercan las montañas. En el campo raíces venenosas plantó el árbol liumano; si la rosa es hermana de las rosas, el hombre de los hombres no es hermano. En valles y montañas, nada resta do la égloga inocente: y es cada liumano en la ciudad funesta como una llama del volcán rugiente ¿Por qué es ti. lucha fratricida entabla la humana grey en triste desconcierto iMarchemos todos en la misma tabla, ya que marchamos hacia el mismo puertoi DIÜÜJO DE M A R T Í N E Z AB. UES III Cada hombre tiene en la arenosa orilla su lancha propai ada. y en, ciclo y mar incitadora brilla, Musa do paz, la libertad soñada. Tiene esta Musa, boda entre las bellas, rayos de sol por plumas, y tiene como joyas las estrellas y tiene por encajes las espumas. Los que sentís el ansia de otra vida más pura y más serena, buscad la JMusa que á la paz convida, que cielo y mar con sus contornos llena Ella dará lo que en la tierra falta al corazón que nn ido tl demando. ¡Ella, imposible de humillar, por alta! ¡Ella, imposible de abrazar, por grande! IV Gozoso voy bajo tu regio manto, Alusa do paz y amores, y en ti olvido ol dolor, el desencanto, miserias y ruindades y rencores. Dejo á los hombros en su torpe guerra y busco en ti consuelo; huyendo las negruras de la tierra, voy por tu seno azul mirando al cielo. Otros luchan por grandes ambiciones y por empeños graves, llegando, por lig. arse á sus pasiones, hasta quema; como Cortés, sus naves. Mientras la humanidad su esfera ensancha forjando afanes y buscando honores, yo me conformo con la pobre lancha donde tengo escondidos mis amores. RrcARDO S. CATARINEÜ