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EL PRÍNCIPE GOBRIÚN C i os halléis Cniníiado ya ¡le correr y d e iugar, venid, seuti toh en corro delante de U y ri. s i 111,1 rolo q u e le pasó liaCc mnis ilí. is ¡i nn nifio pequeño qiK u ijifíiozco y q u e i. e llama Jo: iqu 3i: ílo. K. stuba en el jardín d e su ca a j u y a u d o á l o s sold: tdos con piedrecitaü de colore- i, y al ir A c o g t r algunns más para cmnpletiir uu batallón, vió cerca de el nn pajarito que snUaba cmiin 8 Í quisiera volar y n o pudiese, Tiliróle un n onii ¿ntu sin pestañear, y lne; o, aL- ercándosele m u y despacito, m u y despacito, ¡Kas! de u n a manotada uniy fuerte, lo co, i, dó. ¡Qué alegría! Cómo saltó y cantó Jcjíjquiuito viendo en sus manos un píijnro tan hcrmuso! Porque á él le pnriciij m u y hermoso, a u n que era un miserable ¡iorriún, C o m ú e n seguida á ensenárselo á su mamá, y íespuésquTíin darle d e eonier; pero e pt bre paiarilloj con el suf to no tenia gana, y no pmlió ni u n a migaja. Joaquiujto, para iulentar ei nUínio recurso. Te dijo muy serio, a m e u a á n d o l c ci n un dedo: jMira q u e si nn comes, t e murirás! -Pero ni por esas, Kulouces lo encerró en una jaula y le puso á la ventana, Tüdo el dia se lo pasó á SU lado, y ni aun quiso salir á paseo p a r a hacerle compañía. C u a n d o se cansti de mirarle y d e h a b l n r l t sin cmisej nir respuesta, cogió un libro d e cuentos q u e le Itabi au dado en el COICÍTÍO por bueno, y se pasó la tarde leyendo a v e n t u r a s maravillusas. í, le ó la noche y la hora tic que J o a q u i níto üe íicostníic, y ootiio tenía víi un canTia o ir meii u; lsi. i pájarfi, después d e r c a r y t 3 ar as biieuns noches d sus papáíi, colg; ó la jaulíi en un clavo, cnfTeiite d e sxi cani iP n c s Rcñor, aliora VÍetie lo E I- portentoso de mí cuento, lo qne Heno de asonibru ¿m i amiy; ujto, conjo o s h n b i t r a p a s a d o á cualquier: d t vosotros; pCi: jvie como y; LU liay h a d o s ni eucantü- dorep, t o d a s las inaravUlaíi UL- ní s oueiJtan de los tiempos en q u e IOH h a b í a noü pnreceJí invencIoueíT fabulosas, a b s u r d o s muv lindos pnra Itiídos, pero q n e nunca ocurren en la vi J a Y si por v e n t u r a n o s (jourre algo á aqnclUs mar. ivillañ parecido, dudamos; h a s t a de nuti tríissenlidoss F. sel caso que y a e s t a b a j o a q u i n í t o casi dormidot cuando vio que Ift jaula se ülíiri aba. se alargaba h a s t a lli gar al suelo, y EI pájaro sacaba la cabera de entre las alas y crecía, crecía ha- sta ser lívn g r a n d e coma un h o m b r e Lleno d e miedo J o a q u i n i t o t sentiS en III cama, y hasta creo que empezó á juntar y llorar- Lne 3: i miró h a c i a la Jaula eon d rabilh) del üjo, y viú que el pdjuro ÍC ha bía vuelto hombre, y no un liuiubrc cu: i quiera, siuo un bunibre alto, i uapo V m, niíTi Ricam e n t e ve lido; conjo q n e parecía un rev ó cosa así. Mientras t í l u i ñ o e m p e zaba á trauquiUi arse, el hombre de la j a u l a sacó rf gO hi m a n o por entre lüs hit r r o s a h n ó la puertaiSalió y se acercó á la camar- -No te asustes- -It dijo