Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
nuestro entender, el titulado El tesoro de los humildes. No constituye un sistema de metafísica ni de moral, como no lo constituyen tampoco las obras del gran filósofo americano Emerson, á quien Maeterlinck se parece mucho, ni lo formaban las de Nietzsclie, iM las de Ganivet. Leído atentamente, no es difícil encontrar á su autor parentesco ideal con nuestros grandes escritores místicos y ascéticos. Maeterlinck es un gran amador solitario y contemplativo. Ningún crítico vulgar podría creer que en Emerson ó en el P. Granada se encontrase el genio propio de un dramaturgo grande. ¿Por qué? Porque, á la verdad, los autores dramáticos franceses, y principalmente los aburguesados Dumas, Augier, etc. etc. que por tantos años fueron los arbitros de la escena, casi llegaron á alejar de ella toda poesía pura. La sociedad moderna, retratada por ellos, es en extremo prosaica. Hacía falta que bajo las bambalinas y entre los bastidores se deslizase no ya un soplo, hasta un vendaval de poesía. No otra cosa ha intentado y realizado Maeterlinck, y por eso su triunfo en Francia no ha sido tan grande cual merecía, y sólo se ha impuesto á los espíritus independientes y rebeldes como el de Mirbeau, no á los amigos del teatro burgués ni á los del teatro rossc, que en estos últimos años privaba. Maeterlinck ha mirado por cima del hombro á los más aplaudidos autores actuales, y ha visto en lontananza la sombra gigantesca de Shakespeare, padre de toda poesía teatral, y quién sabe si los fantasmas de los grandes trágicos griegos. La princesse Maleine, hasta ahora la obra más perfecta de Maeterlinck, en nuestro sentir, tiene reflejos shakespeaM. ltJRTCIO MAKTEIíLINCK rianos, y su protagonista, el príncipe Hiahnar, se parece en muchas ocasiones al otro príncipe de las tristezas, á nuestro inmortal amigo Hamlet. Las demás obras grandes del nuevo autor, Monna Vanna, Pellas y Melüande, Toyzelle, muestran otros mao- nificos aspectos del teatro poético. Pero no es sólo el Maeterlinck de los poemas escénicos mencionados el que llama nuestra atención Mas rara y sorprendente ongmalidad ofrecen sus ensayos de dramaturgia plástica. La intrusa. Interior Los ciegos, l n estas pequeñas y maravillosas obras, el silencio habla, los objetos familiares adquieren vida y relieve personales, la impresión aterra y anonada. Ya no es el arte, sino la vida misma quien se apodera de nuestro ánimo y lo subyuga. La esposa del dramaturgo es, según va dicho, la primera actriz de su compañía. Era una actriz de segundo orden; el amor hizo de ella una gran artista. i l k 7 V- -S fe -3 3 EESH y; j- f S 5 rT rí a -íí I. A líSCUAUKA RUSA JI J -fUKRXO- ARTURO Photo- 5; ouvei: Qoiiío no podemos prescindir de una nota relativa a la guerra, reproducimos, para terminar, la primera fotografía recibida directamente de Puerto- Arturo por la agencia Photo- Notivellcs. Representa la situación de la escuadra rusa antes del combate.