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Valencia y las truchas de Alberche azotaban al señor de los carnívoros. Del vigor y rudeza del ataqiK- ti idea estas admirables estrofas: Allí andaba el atún como bravo león. Fallóse con don Tosino, díjole muclio baldi, m. Si no es por doña Cecina que le desvió el pendón, diérale á don I ardón por medio del corazón. De parte de Bayona venían m n c b í s cazones (i) mataron las perdices, hiriei on los capones: del río de Enares venían los camarones: fasta en Guadalquivir ponían sus tendejones... Allí vino la lija en aquel desbarato. Traía muy duro cuero con mucho garabato: a costados e a piernas dábales negro rato: ansí trababa dellos como si fuese gato. Recudieron del mar, de piélagos e charcos compañas mucho estrañas e de diversos marcos: traían armas muy fuertes e ballestas e arcos. Más negra fué aquesta que non la de Alarcos. De Sant Ander vinieron las bermejas langostas: traían muchas saetas en sus aljabas postas: farían a don Carnal pagar todas las costas. Las plasas que eran anchas fasiánsele angostas... Arenques et besugos vinie: on de Bermeo... Andaba y la utra con muchos combatientes, feriendo e matando de las carnosas gentes. A las torcasas matan las sabogas valientes. El delfín al buey viéjc derribóle los dientes. Sábalos et albures et la noble lamprea de Sevilla et de Alcántara venían a levar prea. Sus armas cada uno n don Carnal emplea. Non le valía nada de ceñir la correa. Bravo andaba el sollo, un duro villanchón. Tenía en la su mano grand maza de un trechón: lió en medio de la frente al puerco e al lechón: ¡nandó que los echasen en sal de Belinchón. El pulpo á los pabones non les daba vagar, nin á los faysanes non dexaba volar: a cabritos e a gamos queríalos afogar; como tiene muchas manos, con muchos puede lidiar. Allí lidian las ostras con todos los conejos: con la liebre justaban los ásperos cangrejos: de ella e della parte danse golpes sobejos. De escamas e de sangre van llenos los vallejos. Allí lidia el conde de Earedo muy fuerte. Congrio, cecial e fresco mandó mala suerte a don Carnal siguiendo, llegándole a la muerte: está mucho triste, non falla qué le confuerte. Tomó ya quanto esfuerzo e tendió su pendón. Ardis et denodado fuese contra don Salmón; de Castro de Urdíales llegaba a esa sazón. Atendióle el fidalgo, non le dixo que non. Porfiaron gran pieza e pasaron gran pena. Si a Carnal dexaran, diérale mala estrena, mas vino contra él la gigante ballena, abrazóse con él, echólo en la arena... La intervención de la ballena da fin á la batalla, como era de suponer; don Carnal cae preso de- Doña Cuaresma, quien le condena á cárcel y ayuno: y á don Tocino y Doña Cecina no los matan, pero los cuelg an de sendas vigas. Mucho tienen que estudiar en este curiosísimo documento el filósofo, el gastrónomo y el poeta. Por los trozos copiados viénese en conocimiento de lo bien que se comía hacia el año 1330 de la Era cristiana en este país, que tanta fama tiene de sobrio y frugal: y también se deduce que la tenebrosa Edad Media de que hablan los Manuales era bastante menos triste que estes luctuosos tiempos en que hemos tenido la inadvertencia de nacer. (1) Dentones. DIBUJOS DB XAUDARÓ