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nos consume aqtn á todos, aristócratas y plebejros. Terminadas l a s fiestas del Carnaval, han comenzado en la campagna romana las divertidísimas caccie a la volpc ó caza de la zorra á caballo, con perros. Uno de los mayores aficionados á la caza de la zorra es el gran novelista y poeta Gabriel d Annunzio, quien, como consumado caballista, lia cortado muchas veces la cola á la zorra, lo cual da al vencedor el derecho de quedarse con la cabeza del animal para disecarla d e s p u é s y darse toPO, pero le obliga á pagar 50 liras de indemnización. O M O la gente en e. stos días sólo G. AHRIF. r. n N N J N Z T O TTA UNA ÍCACCTE A I. VOLPKJ Fot Sbisa se ha preocupado de la guerra, casi ba pasado inadvertida una catástrofe de las más grandes que registra eu los últimos años la crónica catastrófica de los Estados Unidos; el incendio de la hermosa ciudad de Baltimore. del cual ólo se ha hablado en breves y telegráficos términos. Las fotografías que se nos remiten son EL CENTRO D E LA CIUD. r) 15 E BALTI. VIOTIE. A LA IZQIJTERD. A. SI- VE EL CAPITOLIO, ÚNICO EDIFICIO QUE SE H A SALVADO Plioto- Xouvcllcs espantosamente trágicas. Casi toda la gran metrópoli, con sus enormes casas de vecindad, sus palacios, sus teatros y sus templos, ha quedado reducida á escombros y cenizas. Las pérdidas suman incalculable número de millones.